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139 años del gran incendio de Chicago

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El 8 de octubre de 1871, hace exactamente 139 años, Chicago sufría uno de sus más grandes desastres con un incendio devastador que consumió la ciudad.

Una ciudad de madera es como podría describirse al Chicago de 1871. Estaban hechas de madera las paredes y los techos de las casas, sus puertas y ventanas, sus pisos y sus muebles. Los edificios estaban construidos en madera y llegaban hasta los 6 pisos de altura. Las

veredas eran de madera y aún algunas calles habían sido pavimentadas con bloques de este material para facilitar la circulación en el bullicioso centro de una ciudad que crecía rápidamente.

La historia cuenta que pocos minutos después de las 9 de la noche del 8 de octubre de 1871, comenzó a arder un establo ubicado en el 137 de la Dekoven Street. La leyenda agrega que fue uno de los animales el que hizo caer una lámpara de queroseno dentro de ese establecimiento que pertenecía a Patrick O’ Leary. No ha sido posible comprobar este último dato, pero el hecho real es que en ese establo se generó la chispa que inicio el desastre.

Al principio los bomberos y luego la mayoría de los pobladores lucharon contra el fuego en un combate desigual. El viento peleó aquella batalla del lado de las llamas avivándolas durante dos días interminables en que las construcciones de madera se pasaban la antorcha de la destrucción unas a otras.

Si bien todos trabajaron duro en la lucha contra el fuego, este fue imposible de detener. Ya durante la primera noche el viento había llevado tizones encendidos hacia el otro lado del río Chicago y ahora las llamas atacaban el mismo centro comercial de la ciudad y a sus principales edificios. Uno a uno fueron cayendo: edificios federales, hoteles, edificios de apartamentos, el edificio de la Corte y muchísimos otros edificios de todo tipo.

Para el 10 de octubre, el fuego había destruido casi 6,5 km² de la ciudad, había dado cuenta de casi 300 vidas y dejado a más de 100.000 personas sin hogar. Más de 17.000 edificios fueron destruidos y las propiedades dañadas se estimaron en 200 millones de dólares. El fuego destruyó cada cosa que se interpuso en su camino y el telégrafo entonces llevó la noticia del desastre a todo el país. La ayuda fue generosa y llegó a una ciudad golpeada pero decidida a salir adelante. Aquello pudo haber sido el final, pero se transformó en un comienzo. Resurgiendo de las Cenizas

Con férrea voluntad y destellos de talento, de este gran desastre surgiría la moderna ciudad de Chicago. El fuego en definitiva fue quien brindó a jóvenes arquitectos la posibilidad de diseñar una ciudad nueva fundada en la decisión de quienes lo habían perdido todo y ahora querían reconstruir sus edificios. Pero ahora deseaban hacerlos más grandes, seguros y lujosos. La necesidad de responder a estas inquietudes hizo florecer la creatividad y surgieron así las nuevas ideas: las armazones de acero, los rascacielos y las grandes ventanas horizontales que tienen el sello de quienes rediseñaron Chicago, hasta convertirla en el ícono mundial actual de la arquitectura moderna.

Una ciudad inigualable

Chicago, conocida coloquialmente como la “Windy City” (Ciudad del Viento), es la tercera ciudad con mayor número de población en Estados Unidos, detrás de Nueva York y Los Ángeles y, según los relatos de los exploradores españoles del siglo XVII, los indios de Illinois (Potawatomis) fueron los primeros en reclamar un territorio que llamaron “Chicaugou”, y que significa poderoso, fuerte o grande y que fue utilizado por muchos jefes de tribu para significar que eran “grandes” jefes. En 1795 el área fue cedida por los nativo-americanos a EEUU por el Tratado de Greenville para su uso militar.

Los primeros exploradores europeos en poner pie en el lugar destinado a convertirse en Chicago fueron Louis Joliet y el P. Jacques Marquette. Los dos exploradores fueron comisionados por el Gobierno francés en 1673. El padre Marquette regresó a la zona sólo un año después para establecer una misión india.

El primer colonizador europeo de Chicago, Jean Baptiste Point DuSable, llegó a la zona hacia 1780. Se casó con una india potawatomi llamada Kittihawa y tuvo dos hijos, Jean y Susanne. En 1779 partió de Peoria y exploró el norte hasta una zona llamada Eschikagou, (Chicago) por los indios. DuSable, reconociendo su potencial, decidió instalarse en Chicago y construyó la primera vivienda permanente a las orillas del río.

Estableció un puesto comercial que se convirtió en el principal punto de suministro para comerciantes y tramperos que iban hacia el Oeste. El puesto de Du Sable prosperó mucho y él se hizo bastante rico. En 1796 nació una nieta, convirtiéndose en el primer niño nacido en la recién creada Chicago.

Aunque Chicago sufrió una serie de problemas, incluyendo la masacre de Fort Dearborn por una tribu de indios hostiles y la Guerra de 1812 entre Estados Unidos y Gran Bretaña, logró mantener sus posesiones territoriales y expandir sus límites.

Fort Dearborn – Chicago 1803 Con el desarrollo del ferrocarril y el canal Illinois/Míchigan (en 1848 se construyen los canales Illinois y Míchigan, interconectando los Grandes Lagos con el río Misisipi), Chicago se hizo el líder en las industrias ganadera, de virutas de madera, de leña y de trigo. Se corrió la voz de que la ciudad estaba llena de oportunidades y para mediados de la década de 1850, llegaban hasta cien mil inmigrantes a la ciudad anualmente buscando tierra y trabajo.

En 1860, Chicago acogió la Convención Nacional Republicana que nombró al propio Abraham Lincoln, como el candidato presidencial. Un año después, durante su mandato, comenzó la Guerra Civil.

El Chicago de la posguerra fue imparable. Creció la población, se duplicaron los envíos de cereal y los comerciantes prosperaron.

El Gran Incendio de Chicago destruyó la mayor parte de la zona central de la ciudad  y las propiedades dañadas se estimaron en 200 millones de dólares. Después del incendio, surgió un Chicago más grande. Arquitectos de fama internacional vinieron a la ciudad para su reconstrucción. En pocos años, Chicago resurgió y fue elegido para acoger la Exposición mundial colombina de 1893 para dos millones y medio de visitantes.

En la actualidad, Chicago es una ciudad dinámica, culturalmente diversa y un centro internacional para los negocios y los viajes de ocio, debido en parte a la accesibilidad de la ciudad mediante el transporte, una próspera comunidad de negocios y hoteles, restaurantes, lugares de compras, etc.

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