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25 años con la pasión de servir a los demás

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Premio CARES al Padre Claudio Hozer
Premio CARES al Padre Claudio Hozer

El Padre Claudio Holzer, baluarte para los inmigrantes y auténtico apoyo donde descansa la fe de la comunidad latina, cumple 25 años de sacerdocio.

La lucha y pasión por mejorar las condiciones de vida de las familias migrantes y su enorme capacidad para llevar la palabra de Dios, mediante un mensaje sencillo y convincente a toda la sociedad, lo convierten al Padre Claudio Holzer en un gran líder de la comunidad que cumple 25 años de sacerdocio.

El Padre Claudio dijo a Ultimas Noticias acerca de su aniversario que, “25 años es un objetivo puramente humano, un año más o un año menos no hace la diferencia, pero el aniversario da la oportunidad de hacer una evaluación, una mirada atrás y adelante”.

“Primero miro atrás para dar gracias a Dios por la salud, la vocación y la fe. Segundo pensar que esto puede ser un punto de partida para empezar un nuevo camino o de renovar un compromiso que existe hace 20 años con la comunidad. Yo tenía casi 27 años cuando fui ordenado, tenía muchas ganas de hacer y aun mantengo ese deseo de ayudar a la comunidad. En 25 años no importan los talentos, los desafíos, solo importa servir a la comunidad en nombre del Señor todos los días. Pienso que Dios se dio cuenta que nuestra vocación era servir como sacerdote y misionero y ese fue el compromiso que tomé hace 25 años”, agregó.

Más adelante el Padre Holzer, que nació en Italia, habló de su vida de misionero Scalabriniano diciendo  que, “después de mi ordenación sacerdotal mi superior me dijo que mi misión sería en Canadá. En 1987 vine a Canadá, primero a una ciudad al sur de Toronto donde estuve 4 años y luego 10 años en Vancouver. Los últimos 10 años he estado aquí en Melrose Park”

“Este no es solamente un aniversario de sacerdocio, es para mí también renovar el compromiso con mi comunidad religiosa. Scalabriniano significa trabajar por los migrantes, empecé los primeros días de seminario pensando en trabajar solamente con la comunidad italiana, pero el mundo cambia, la voluntad de Dios también. Donde están los migrantes necesitados ahí está nuestro compromiso, eso me llevo a Melrose Park. Scalabriniano significa para mí una entrega en un mundo que está en movimiento y nosotros necesitamos estar, como Iglesia, al paso de la historia y con la gente que más sufre. En Melrose Park hay muchos migrantes y aquí estamos trabajando, no solamente en el aspecto espiritual, sino que necesitamos ir al mismo tiempo con el humano, el social y el familiar. Es por eso que tenemos la Iglesia de un lado y el Centro Comunitario del otro. Mi compromiso es participar en diferentes grupos y mesas directivas, como ICIRR y el Hospital Westlake y a nivel internacional con México y también Italia con la red Scalabriniana. Pienso que con todo lo que tenemos se puede hacer mucho, lo que estamos haciendo en los últimos años es demostrar que con la colaboración de todos se puede hacer esto, porque sin ayuda no se puede hacer nada”, añadió.

“Este aniversario nos da la oportunidad de celebrar juntos lo que hicimos estos diez años”

El Padre Claudio prosiguió diciendo que, “llegué a Melrose Park en junio de 2001 y me puse a pensar mi modo de ser sacerdote y misionero de manera diferente. Por primera vez consideré el aspecto humano, social, familiar y económico como parte de mi trabajo religioso. Empezamos junto a un grupo de laicos scalabrinianos y después fuimos conociendo gente de alrededor, de agencias de gobierno y se empezó a formar esta red. En diez años el resultado es una comunidad que tiene conciencia de sus derechos, que saben que pueden mejorar, que si se puede. Desde el punto de vista de inmigración tenemos una lucha de muchos años. Desde el punto de vista social estamos trabajando en el Centro Comunitario con el compromiso de agencias que participan, con la Federación Jalisciense, con el grupo de Durango, los Municipios, el hospital y toda la gente que está comprometida, por eso se pudo hacer un camino”.

“Este aniversario nos da la oportunidad de celebrar juntos lo que hicimos estos diez años y seguir adelante. Esa será mi bendición el domingo: la de trabajar todos juntos. Al venir aquí el Cardenal me pidió que fuera Decano de esta zona y ya son ocho años que soy decano. También, a través de Necahual, estoy involucrado con el orfanato Villas Miravalle en Jalisco. Con la gente de Durango trabajamos para ver cómo se puede ayudar allá y con otros grupos para instaurar esa relación. A nivel social agradezco a la gente del Gobierno de Illinois y del Municipio de Melrose Park por toda la ayuda que, juntos, estamos brindando y a toda la gente que de una manera u otra, aporta cada día su contribución para hacer de esta comunidad lo mejor que se puede”, agregó.

El Padre Claudio dijo finalmente que, “como misionero vamos a ver que pide el Señor para el futuro, por  ahora mi compromiso es con esta comunidad. El futuro puede ser otra comunidad, otra ciudad o más compromiso con mi orden Scalabriniana a nivel internacional. Vamos a ver, yo estoy dispuesto, lo importante es seguir adelante. Lo que quiero es que, si un día salgo de esta comunidad, se continúe nuestro trabajo de los últimos diez años. Pienso que en la comunidad latina estamos construyendo un buen liderazgo de jóvenes y esto me da más confianza para el futuro. No importa si estoy en Vancouver, Chicago o Melrose Park, pienso que vamos a poner nuestro corazón donde estemos, lo importante para mí es el elemento humano, seguir adelante con ellos, caminar con ellos, el resto es el Señor que ayuda y da fuerza, es una experiencia de fe, de entrega y de compromiso para poder seguir adelante”.

Decálogo del Padre Claudio

Color: Verde

Música: Clásica

Frase: “Dónde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”

Comida: Carne

Un amigo: Dos (Mireira y Maurilio)

Italia: Mi país, mi idioma, mi cultura, donde empezó mi fe

Canadá: Un país no solamente hermoso, también un país de acogida

Estados Unidos: Un país que puede dar mucho, pero necesitamos trabajar mucho para conseguir esto

Scalabrini: La razón de mi vida

Los migrantes: El trabajo de cada día

 

 

 

 

 

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