29 de Febrero: el día que vivimos cada cuatro años

El enigmático 29 de febrero llega a nosotros cada cuatro años para darle un día más al mes más corto del año (febrero) y así compensar la diferencia entre el año real y el año calendario.

El 29 de febrero se añade al calendario para corregir el desfase que existe entre la duración del año trópico: 365 días 5 h 48 min 45,25 s (365,242190402 días) y el año calendario de 365 días. Esto requiere que cada cuatro años se corrija el año calendario por una acumulación no contabilizada de aproximadamente 1/4 de día por año que equivale a un día extra.

En el calendario juliano se consideraban bisiestos los años divisibles entre cuatro. Así, el año juliano duraba 365 días + 0,25 = 365,25 días, más que el año trópico, que consta de 365,242190402 días.

Con el advenimiento del Calendario Gregoriano, actualmente utilizado de manera oficial en casi todo el mundo y denominado por ser su promotor el papa Gregorio XIII, para sustituir en 1582 al calendario juliano, la regla para los años bisiestos es la siguiente: Un año es bisiesto si es divisible entre 4, a menos que sea divisible entre 100. Sin embargo, si un año es divisible entre 400, también resulta bisiesto. Obviamente, esto elimina los años finiseculares (últimos de cada siglo, que ha de terminar en 00) cuyo siglo no es múltiplo de 4.

Así es que la gran mayoría de los años que sean divisibles entre 4 son bisiestos. No lo son si su divisibilidad es entre 100 (como los años 1700, 1800, 1900 y 2100), a no ser que además sean divisibles entre 400 (como los años 1600, 2000 y 2400). En 400 años debe haber 97 años bisiestos. De esa manera el año del calendario gregoriano se mantiene muy parecido al año solar. Así el año gregoriano dura 365 días +1/4 -1/100 +1/400 = 365,2425 días (más que el año trópico, cuya duración es de 365,242198 días).

La primera curiosidad que existe al cambiar del calendario Juliano al calendario Gregoriano es que al jueves 4 de octubre de 1582 (del calendario Juliano) le sucede el viernes 15 de octubre de 1582 (calendario Gregoriano) desapareciendo diez días del calendario debido a que ya se habían contado de más en el calendario Juliano.

Curiosidades de un día peculiar

Pero, ¿Por qué existe un 29 de febrero y no un 31? Todos los demás meses tienen 30 o 31 días pero no febrero y la ‘culpa’ de eso la tiene el emperador Cesar Augusto. Su mes (agosto) tenía en su momento tan solo 29 días pero, por una cuestión de ego, decidió quitarle días a febrero para agregárselos a agosto y, de esta manera, su mes tendría la misma cantidad de días que el de su predecesor, julio.

En la tradición mundial, el día extra agregado al segundo mes del año es asociado con pestes, hambrunas y otras desgracias, llegándose incluso a relacionar con varios dichos populares como: “año bisiesto, año siniestro”.

Según se estima que la posibilidad de nacer un 29 de febrero son de 1 en 1641. Esto se calcula sumando el día extra del bisiesto a los 1460 días que hay en cuatro años. Por esta singularidad en la antigüedad si un bebé nacía un 29 de febrero se le consideraba una persona especial y con poderes sobrenaturales.

Los mitos tras la maldad de los “hijos del año bisiesto” se cree podría provenir de la cultura romana que, según la tradición, el mes de febrero marcaba las festividades de los muertos y del dolor. A raíz de esto, todas las calamidades y fatalidades de este mes al tener un día extra, se aumentaban al doble según la tradición. Era tan fuerte esta creencia entre los romanos, que las puertas de los templos permanecían cerradas durante el mes de febrero, nadie se casaba, ni salía de sus hogares, pasando largas jornadas de encierro para evitar los males del oscuro período.

En Gran Bretaña, mientras tanto y por un largo período de tiempo, las mujeres sólo podían proponerles matrimonio a los hombres los 29 de febrero. Según la leyenda fue Santa Brígida la responsable de esta fórmula. En el siglo X se quejó ante Patricio de que muchas mujeres tenían que esperar demasiado a que sus pretendientes se decidieran a pedirlas en matrimonio, por lo que Patricio les dio a las mujeres un día cada cuatro años, para que pudieran ellas hacer el pedido: el día elegido fue el último día del mes más corto del calendario.

Otra leyenda cuenta que la reina Margarita de Escocia impuso una ley que ordenaba una multa para los hombres que no aceptaran las propuestas de matrimonio hechas por mujeres durante los años bisiestos, aunque la realidad marca que Margarita tenía en ese entonces tan solo cinco años y vivía en Noruega. Una versión más creíble es que la tradición se remonta a la época en la que el año bisiesto no era reconocido por la legislación inglesa.

Otra curiosidad de un 29 de febrero en la historia ocurrió en 1504 cuando Colón, tras permanecer varado por varios meses en Jamaica y con las relaciones con los indígenas muy deterioradas, reunió a los jefes indígenas ese día y (sabiendo que iba a haber un eclipse) les dijo que Dios iba a castigarlos pintando la luna de rojo si no accedían a seguir proporcionándoles comida a él y su tripulación. Otro dato histórico curioso vinculado a los 29 de febrero es que las primeras órdenes de arresto en contra de “Las brujas de Salem” fueron entregadas el 29 de febrero de 1692, en el pueblo de ese nombre, en Massachusetts.

Personalidad y Psicología

Nacer un 29 de febrero es una gran peculiaridad y si se determinase la edad únicamente por el día del cumpleaños, los nacidos este día serían los más jóvenes de la humanidad ya que, al llegar a la tercera edad, tendrían aproximadamente unos 16 años cumplidos. Por lo que podrían considerarse como los eternos jóvenes.

Se dice que los individuos nacidos este día son supervivientes natos cuyos actos peculiares podrían tomarse como una confirmación de su singularidad. Como su verdadera fecha de nacimiento es un acontecimiento inusual y, por consiguiente, especial, tienden a considerar especiales ciertos aspectos de la vida que para los demás son corrientes. En el mejor de los casos, el espíritu juvenil que los anima puede manifestarse en una capacidad de gozar de las cosas simples y, en el peor, en un proceder con marcados visos de infantilismo y desamparo.

No son proclives a blandir su peculiaridad ante el mundo, sino más bien a tratar ser más normales que la media. Sus tendencias los inducen a elegir profesiones relacionadas con las inquietudes humanas y los problemas cotidianos en general, en vez de las muy abstractas y especializadas. Es frecuente que la gran fantasía e imaginación que poseen encuentre una mejor vía de expresión en el hogar que en la sociedad.

Científicamente no hay ninguna evidencia que demuestre o asocie determinadas características personales al hecho de nacer en esta fecha. Pero algunas teorías explican que las personas nacidas en esta fecha pueden desarrollar algunas características específicas. Es decir, no se trata de que el hecho de nacer el 29 de febrero suponga o determine características especiales, pero sí las vivencias y las experiencias que acompañan al hecho de nacer en esta fecha marcan al individuo.

Existen teorías que dicen que los nacidos un 29 de Febrero son los elegidos y se muestran como personas carismáticas o líderes. Desde el punto de vista psicológico la explicación a la difusión de esa tendencia se podría ver aludiendo al hecho de que los nacidos en esta fecha pueden sentirse especiales o tener la idea de ser más jóvenes.

Existen a nivel mundial muchas asociaciones y clubes de personas nacidas el 29 de Febrero como por ejemplo el Club Mundial de los Bisiestos o la Sociedad Honoraria de los nacidos en año bisiesto e incluso hay en Francia una revista satírica llamada La Bougie du Sapeurque que tan solo se publica los 29 de febrero.

 

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