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Tab Machado
Tab Machado

El amor y el odio son dos sentimientos que cohabitan en el ser humano y se los usa para expresar estados de ánimo que parecen estar ubicados en las antípodas del alma. Mientras que el amor se usa para demostrar afecto e interés, el odio se expresa cuando hay antipatía y aversión.

Hay quienes dicen que entre el amor y el odio hay un solo paso, porque se puede amar en un momento y odiar al otro… o viceversa. Sin embargo existe un tercer

sentimiento que es el más terrible de todos y que también sirve para demostrar estados de ánimo o el interés que tenemos por nuestros semejantes y ese se llama indiferencia.

La gente tolera ser amada u odiada, pero no soporta que otros la traten con indiferencia, incluso hay un dicho popular que dice que es preferible que la gente hable bien o mal de ti pero que hablen… Esto quiere decir que la indiferencia es un estado de ánimo que afecta e impacta significativamente en quien lo experimenta o lo sufre. Estoy seguro que si hiciéramos una compulsa pública y le preguntáramos a la gente cual es el sentimiento mas rechazado o temido por ellos, seguramente la indiferencia ganaría por amplio margen…

Hace mucho tiempo atrás, cuando era estudiante, un profesor de psicología nos dio una lección práctica e inolvidable del efecto que produce en los seres humanos la indiferencia… Era el primer día de clases y el profesor entró a nuestro salón en silencio. Todos lo miramos con atención y nos preparamos para recibir la comunicación habitual entre educadores y alumnos, pero este profesor hizo algo inesperado… fue hasta el escritorio dejó su portafolios, caminó de un lado al otro del salón, nos miró con indolencia y se fue a sentar a su silla sin hablar una palabra. Nosotros estábamos expectantes al principio luego, sin entender que pasaba, nos mirábamos unos a otros con sorpresa…

El profesor siguió con su impertérrita rutina y, sacando un libro, se puso a leer sin prestarnos la más mínima atención… A esta altura en la clase se sentía un murmullo de desconcierto y algún compañero intentó preguntarle si pasaba algo, pero él se mantenía sin hablar y tan solo cada tanto lanzaba una mirada con desinterés sobre la clase.

Luego de pasado varios minutos y del intento en vano de saber lo que ocurría, los alumnos también fuimos dejando de lado al profesor y conversábamos entre nosotros… Así fue hasta el final de la clase. Cuando sonó la campana el profesor se levantó nos saludó y dijo su nombre. Cuando se retiraba volvió a hablar para decirnos: “esta fue nuestra primera clase y aprendimos sobre algo que tendrán que tener muy en cuenta el resto de sus vidas para no perder sus relaciones… se llama indiferencia”… Y sin agregar más salió del salón…

Lo que nos enseñó el profesor ese día es que  la indiferencia es un error básico de la mente y el espíritu  que conduce a la insensibilidad, la anestesia afectiva, la frialdad emocional y el despego psíquico y uno debe de cuidar no cometer ese error con las relaciones de su entorno.

Por eso, si últimamente los problemas de trabajo, la cortedad de tiempo, la falta de voluntad o desgano, te ha llevado a comportarte indiferente con alguna persona de tu entorno a la que le tienes afecto o ha sido importante en algún aspecto de tu vida, deja de lado la indolencia y la desidia y hazle saber que es importante para ti. Refrescar las raíces de la amistad y el amor es tan importante en la vida del ser humano, que quien lo olvida puede algún día sentir y experimentar en carne propia el dolor que produce esa misma indiferencia que ha ido generando….

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