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4 de Julio: Día de la Independencia
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4 de Julio: Día de la Independencia

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La independencia de las colonias inglesas en Norteamérica y el nacimiento de los Estados Unidos es uno de los acontecimientos históricos más relevantes del siglo XVIII.

La Constitución estadounidense, promulgada el 17 de septiembre de 1787, se convirtió en la primera Carta Constitucional escrita que regulaba la forma de gobierno de un país. Al poner énfasis en los derechos del individuo y al otorgar la soberanía al conjunto de los ciudadanos y no a un monarca, sentó las bases de la legalidad moderna.

Éste fue uno de los motivos que propició que la independencia de Estados Unidos se convirtiese en un símbolo de la lucha por la libertad de los pueblos y pasase a ser un punto de referencia para movimientos insurgentes posteriores, entre los que se contó la Revolución francesa. De la misma manera, la independencia de Estados Unidos demostró que era posible que los territorios colonizados se liberasen del yugo europeo. La nación norteamericana fue un punto de referencia para muchos líderes de América Latina. Tras alcanzar su independencia, muchas de las antiguas colonias españolas se inspiraron en la organización política de Estados Unidos para construir sus Estados.

Antecedentes y causas

La revolución americana supuso la independencia de una de las más prósperas posesiones coloniales del siglo XVIII. Ubicadas a lo largo de la franja atlántica de América del Norte, las trece colonias que se vieron involucradas en las luchas independentistas fueron por el norte, Massachusetts (Nueva Inglaterra), Connecticut, Nueva Hampshire, Rhode Island, en el centro, Nueva Jersey, Nueva York, Delaware, Pensilvania y hacia el sur, Virginia, Maryland, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia.

El alarmante crecimiento de la deuda británica, como consecuencia de la guerra, condujo al rey Jorge III a decretar el aumento de las presiones impositivas sobre sus súbditos de Ultramar. En 1764 la subida que experimentó el impuesto sobre el azúcar, la autorización de pesquisa general dada a los agentes de aduanas para registrar los negocios en busca de contrabando, la creación del ejército permanente y la ley sobre el timbre fueron algunas de las medidas que provocaron la indignación de los colonos. Éstos convocaron asambleas con el fin de expresar su protesta y pedir al Rey su derogatoria.

Una de las asambleas más importantes fue la reunión de la Ley del Timbre celebrada en Nueva York en octubre de 1765. Allí los “Hijos de la Libertad” sentaron las bases para una acción coordinada ante la Corona y perfilaron los primeros derechos compartidos de las trece colonias. Aunque el Parlamento británico oyó el clamor que venía de su posesión americana y suspendió la ley del timbre, poco tiempo después esta misma institución votaba el “Declaratoy Act”, una decisión que le reconocía el derecho de establecer impuestos ‘externos’ a las colonias en todos los casos sin excepción. Amparado en este decreto, el Parlamento en 1767 aprobó tres leyes cuyas disposiciones gravaban el derecho de importación del té, el vidrio, el papel, el plomo y otros artículos que las colonias importaban.

En 1773, a causa de la aplicación del gravamen sobre el té, se produjeron graves incidentes en el puerto de Boston. Los colonos asaltaron y arrojaron al mar el cargamento de té de tres barcos. El rey proclamó estado de excepción, se clausuró el puerto de Boston, se redujo el poder político de Massachusetts y se envío a la metrópoli a los funcionarios responsables del motín, para ser juzgados. Además, se establecieron nuevas medidas para controlar el comercio y la distribución de tierras, lo que dificultó la expansión de los colonos.

La lucha por la Independencia

Pese a las restricciones impuestas por la Corona británica, las colonias habían desarrollado gobiernos parlamentarios capaces de organizarse y dirigir movimientos independentistas. En octubre de 1774, delegados de las trece colonias se reunieron en el I Congreso de Filadelfia. Redactaron una Declaración de derechos y decidieron suspender el comercio con Inglaterra hasta que se eliminaran los impuestos establecidos por Jorge III. Además, se estableció un gobierno de hecho, la Association.

La resistencia armada se inició el 19 de abril de 1775, cuando las fuerzas británicas atacaron los almacenes militares de las tropas independentistas en Concord, Massachusetts. Los colonos vencieron en esa ciudad y en Lexington. Luego de los enfrentamientos, un II Congreso de Filadelfia acordó su separación de la Corona británica.

En junio, George Washington fue nombrado comandante de las fuerzas insurgentes. Este ejército sitió Boston, que once meses después fue evacuada. Los ingleses trataron de recuperar terreno, pero los independentistas lograron derrotarlos.

El 4 de julio de 1776, el Congreso de Filadelfia aprobó la Declaración de Independencia, inspirada en las ideas liberales del británico John Locke y el francés Montesquieu. El documento fue redactado por Thomas Jefferson, John Adams y Benjamin Franklin. En esta declaración se formularon por primera vez los derechos del hombre. Después serviría de modelo para la revolución francesa.

Tras el triunfo de Saratoga en 1777, Benjamin Franklin se convirtió en el primer embajador de Estados Unidos en París e inició una campaña a favor de la causa independentista. El conflicto pasó a ser internacional cuando Francia, en 1778, España, en 1779 y los Países Bajos en 1780, decidieron entrar a la guerra en apoyo de los colonos, con el objeto de debilitar a Gran Bretaña, que siempre había sido su enemigo tradicional.

Las fuerzas de los colonos estaban integradas por el ejército y por milicias carentes de preparación. Estas últimas eran campesinos reclutados por períodos de tres meses. Su flota era muy reducida frente a la de los británicos.

El apoyo francés y español resultó vital para desafiar el poderío naval y el comercio británico. La ayuda francesa en el continente, al mando del marqués de Lafayette y el programa de instrucción para los combatientes desarrollado por el barón Friedrich Wilhelm von Steuben, al servicio de Francia, también fueron decisivos. España envió su ayuda económica y fuerzas militares.

Las tropas británicas fueron vencidas definitivamente en la batalla de Yorktown en 1781. La paz se firmó en Versalles en 1783. Gran Bretaña reconoció la independencia de sus colonias, que adoptarían el nombre de Estados Unidos de América y aceptó sus fronteras, limitando al oeste con el río Mississippi, al norte con Canadá, que se mantuvo bajo el dominio británico y al sur con Florida. Francia recuperó Tobago, Santa Lucía y Senegal, en África. España recobró Florida, algunos territorios de Honduras y, en el Mediterráneo, Menorca.

La organización del nuevo país

El 17 de septiembre de 1787, la Convención Nacional de Filadelfia aprobó la Constitución de Estados Unidos y se puso en práctica la división de poderes en ejecutivo, legislativo y judicial.

El ejecutivo estaba en manos de un presidente elegido cada cuatro años. El primero fue George Washington (1789-1797). El legislativo sería ejercido por un Congreso compuesto por dos cámaras: el Senado y la Cámara de Representantes y el poder judicial quedó a cargo de la Corte Suprema, formada por jueces vitalicios, encargados de velar por el respeto a las leyes constitucionales y a los derechos de los ciudadanos.

 

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