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40 años de la hazaña más grande de todos los tiempos

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el hombre en la luna
el hombre en la luna

Hace 40 años  el astronauta estadounidense Neil Armstrong hizo realidad el sueño más antiguo de las civilizaciones humanas cuando se convirtió en el primer hombre en caminar sobre la luna.

El 20 de julio de 1969, hace ya cuarenta años, se concretó la hazaña más grande en la historia de la humanidad, cuando la misión espacial Apolo 11 colocó exitosamente los primeros hombres en la Luna. La tripulación estaba compuesta por el comandante de la misión Neil A. Armstrong, de 38 años; Edwin E. Aldrin Jr., de 39 años, piloto del LEM y apodado Buzz y Michael Collins, de 38 años y piloto del módulo de mando. La denominación de las naves, privilegio del comandante, fue Eagle para el módulo lunar y Columbia para el módulo de mando.

El comandante Neil Armstrong fue el primer ser humano que pisó la superficie de nuestro satélite al Sur del Mar de la Tranquilidad. Mientras unos 500 millones de personas alrededor mundo esperaban ansiosamente aglomerados ante pantallas de televisión de imagen borrosa y radios. Armstrong desplegó la escalera del módulo sobre la superficie lunar y dijo la histórica frase: “Éste es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”, con la voz levemente distorsionada por la distancia y los equipos de comunicaciones. El reloj de Houston señalaba las 22:56.

En un primer momento por seguridad los astronautas iban unidos a un cordón enganchado al LEM. Al ver que no corrían ningún peligro se deshicieron de él. Armstrong tomaba fotografías del paisaje aledaño y más tarde muestras del suelo lunar.

Entretanto Buzz Aldrin se preparaba para salir del LEM de la misma manera que su comandante. El segundo de a bordo bajó por la escala y estableció diálogo con Houston: “Quizás para Neil fuera un pequeño paso, pero para mí ha sido un bonito salto”. Mientras en Houston ríen, Aldrin contempla a su alrededor y continúa hablando: “Bonito…bonito… Una magnífica desolación”…

Los astronautas se percatan de la baja gravedad y comienzan a realizar las tareas que les han encomendado: instalar los aparatos del ALSEP, descubrir una placa con una inscripción que conmemora la efemérides, después el comandante instala una cámara de televisión sobre un trípode a veinte metros del LEM. Mientras tanto Aldrin instala un detector de partículas nucleares emitidas por el Sol, esto es una especie de cinta metalizada sobre la que incide el viento solar que posteriormente deberán trasladar al LEM para poder analizarla en la Tierra al término de la misión.

“Es una visión de futuro. Es un honor para nosotros participar en esta misión hoy”

Más tarde ambos despliegan una bandera norteamericana, no sin cierta dificultad para clavarla en el suelo selenita e inician una conversación telefónica con el presidente de los Estados Unidos Richard Nixon: “Hola Neil y Buzz, les estoy hablando por teléfono desde el despacho oval de la Casa Blanca y seguramente esta sea la llamada telefónica más importante jamás hecha, porque gracias a lo que han conseguido, desde ahora el cielo forma parte del mundo de los hombres y como nos hablan desde el Mar de la Tranquilidad, ello nos recuerda que tenemos que duplicar los esfuerzos para traer la paz y la

Huella en la luna
Huella en la luna

tranquilidad a la Tierra. En este momento único en la historia del mundo, todos los pueblos de la Tierra forman uno solo. Lo que han hecho los enorgullece y rezamos para que vuelvan sanos y salvos a la Tierra”.

Armstrong contesta a su presidente: “Gracias señor Presidente, para nosotros es un honor y un privilegio estar aquí. Representamos no solo a los Estados Unidos, sino también a los hombres de paz de todos los países. Es una visión de futuro. Es un honor para nosotros participar en esta misión hoy”.

Por último instalan a pocos metros del LEM un sismómetro para conocer la actividad sísmica de la Luna y un retrorreflector de rayos láser para medir con precisión la distancia que hay hasta nuestro satélite.

Mientras esto sucede, Michael Collins sigue en órbita en el módulo de mando y servicio con un ángulo muy rasante. Cada paso en órbita, de un horizonte a otro, sólo dura 6 minutos y medio pero desde semejante altura no es capaz de ver a sus compañeros. Cada dos horas ve cómo cambia la Luna y también observa como orbita debajo de su cápsula la sonda soviética Luna 15 en dos ocasiones.

El primero en regresar al módulo lunar fue Aldrin, al que sigue Armstrong. Después de 13 horas se produce el despegue, el motor de la etapa de ascenso entra en ignición abandonando su sección inferior en la superficie, y se dirige hacia el Columbia

A las 19:34 del 21 de julio, el módulo de ascenso se eleva desde la Luna hacia su cita con C.S.M. Siete minutos después del despegue, el Eagle entra en órbita lunar a cien kilómetros de altura y a quinientos kilómetros del Columbia. Lentamente y utilizando los propulsores de posición, se van acercando ambos vehículos hasta que tres horas y media después vuelan en formación. El comandante efectúa la maniobra final con el Eagle y gira para encararse con el Columbia. Se acerca hasta que los garfios de atraque actúan y ambos módulos quedan acoplados. El módulo de ascenso es abandonado, cayendo sobre la superficie lunar.

A las 6:35 del 22 de julio encienden los motores del módulo iniciando el regreso a la Tierra. Es la maniobra denominada inyección trans-tierra, que consiste en un encendido hipergólico de dos minutos y medio y que sitúa al Columbia en una trayectoria de caída hacia la Tierra que concluirá en sesenta horas.
El retorno exitoso de los astronautas luego de 8 días de misión marca el triunfo de los EE.UU. sobre Rusia en la carrera espacial de los vuelos lunares tripulados, llevando a esta a cancelar sus planes en curso. Cuatro meses después la siguiente misión tripulada de los EE.UU., Apolo 12, partiría hacia la Luna.

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