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48 años de la hazaña más grande de todos los tiempos
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48 años de la hazaña más grande de todos los tiempos

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Hace 48 años  el astronauta estadounidense Neil Armstrong hizo realidad el sueño más antiguo de las civilizaciones humanas cuando se convirtió en el primer hombre en caminar sobre la luna.

El 20 de julio de 1969, hace ya cuarenta años, se concretó la hazaña más grande en la historia de la humanidad, cuando la misión espacial Apolo 11 colocó exitosamente los primeros hombres en la Luna. La tripulación estaba compuesta por el comandante de la misión Neil A. Armstrong, de 38 años; Edwin E. Aldrin Jr., de 39 años, piloto del LEM y Michael Collins, de 38 años y piloto del módulo de mando. La denominación de las naves, privilegio del comandante, fue Eagle para el módulo lunar y Columbia para el módulo de mando.

El comandante Neil Armstrong fue el primer ser humano que pisó la superficie de nuestro satélite al Sur del Mar de la Tranquilidad. Mientras unos 500 millones de personas alrededor mundo esperaban ansiosamente aglomerados ante pantallas de televisión de imagen borrosa y radios. Armstrong desplegó la escalera del módulo sobre la superficie lunar y dijo la histórica frase: “Éste es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”, con la voz levemente distorsionada por la distancia y los equipos de comunicaciones. El reloj de Houston señalaba las 22:56.

En un primer momento, por seguridad, los astronautas iban unidos a un cordón enganchado al LEM. Al ver que no corrían ningún peligro se deshicieron de él. Armstrong tomó fotografías del paisaje aledaño y más tarde muestras del suelo lunar. Entretanto Buzz Aldrin se preparaba para salir del LEM de la misma manera que su comandante. El segundo de a bordo bajó por la escala y estableció diálogo con Houston: “Quizás para Neil fuera un pequeño paso, pero para mí ha sido un bonito salto”. Mientras en Houston reían, Aldrin contemplaba a su alrededor y prosiguió diciendo: “Bonito…bonito… Una magnífica desolación”…

Los astronautas se percataron de la baja gravedad y comenzaron a realizar las tareas que les habían encomendado: instalar los aparatos del ALSEP, descubrir una placa con una inscripción que conmemoraba la efemérides, después el comandante instaló una cámara de televisión sobre un trípode a veinte metros del LEM. Mientras tanto Aldrin instaló un detector de partículas nucleares emitidas por el Sol, que era una especie de cinta metalizada sobre la que incidía el viento solar que posteriormente deberían trasladar al LEM para poder analizarla en la Tierra al término de la misión.

“Es una visión de futuro. Es un honor para nosotros participar en esta misión hoy”

Más tarde ambos desplegaron una bandera norteamericana, no sin cierta dificultad para clavarla en el suelo selenita e iniciaron una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos Richard Nixon: “Hola Neil y Buzz, les estoy hablando por teléfono desde el despacho oval de la Casa Blanca y seguramente esta sea la llamada telefónica más importante jamás hecha, porque gracias a lo que han conseguido, desde ahora el cielo forma parte del mundo de los hombres y como nos hablan desde el Mar de la Tranquilidad, ello nos recuerda que tenemos que duplicar los esfuerzos para traer la paz y la tranquilidad a la Tierra. En este momento único en la historia del mundo, todos los pueblos de la Tierra forman uno solo. Lo que han hecho los enorgullece y rezamos para que vuelvan sanos y salvos a la Tierra”.

Armstrong contestó al presidente: “Gracias señor Presidente, para nosotros es un honor y un privilegio estar aquí. Representamos no solo a los Estados Unidos, sino también a los hombres de paz de todos los países. Es una visión de futuro. Es un honor para nosotros participar en esta misión hoy”.

Por último instalaron a pocos metros del LEM un sismómetro para conocer la actividad sísmica de la Luna y un retrorreflector de rayos láser para medir con precisión la distancia que hay hasta nuestro satélite.

Mientras esto sucedía, Michael Collins siguió en órbita en el módulo de mando y servicio con un ángulo muy rasante. Cada paso en órbita, de un horizonte a otro, sólo duraba 6 minutos y medio pero desde semejante altura no era capaz de ver a sus compañeros. Cada dos horas veía cómo cambiaba la Luna y también observaba como orbitaba debajo de su cápsula la sonda soviética Luna 15 por dos ocasiones.

El primero en regresar al módulo lunar fue Aldrin, al que siguió Armstrong. Después de 13 horas se produjo el despegue, el motor de la etapa de ascenso entró en ignición abandonando su sección inferior en la superficie y se dirigió nuevamente hacia el Columbia

A las 19:34 del 21 de julio, el módulo de ascenso se elevó desde la Luna hacia su cita con C.S.M. Siete minutos después del despegue, el Eagle entraba en órbita lunar a cien kilómetros de altura y a quinientos kilómetros del Columbia. Lentamente y utilizando los propulsores de posición, se fueron acercando ambos vehículos hasta que tres horas y media después volaron en formación. El comandante efectuó la maniobra final con el Eagle y giró para acoplarse con el Columbia. Se acercó hasta que los garfios de atraque actuaron y ambos módulos quedaron definitivamente conectados. El módulo de ascenso fue abandonado posteriormente, cayendo sobre la superficie lunar.

A las 6:35 del 22 de julio encendieron los motores del módulo iniciando el regreso a la Tierra. Fue la maniobra denominada inyección trans-tierra, que consistió en un encendido hipergólico de dos minutos y medio y que situó al Columbia en una trayectoria de caída hacia la Tierra que concluiría en sesenta horas.

El retorno exitoso de los astronautas luego de 8 días de misión, marcó un hito en la historia de la humanidad y de los vuelos lunares tripulados. Cuatro meses después, la siguiente misión tripulada de EE.UU., Apolo 12, partiría hacia la Luna.

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