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Tab MachadoQuinientas semanas… quinientas ediciones… quinientas formas diferentes de acercarnos a Usted con una sola misión y meta: ayudar, lograr y apoyar a la comunidad latina levantando una barra de dignidad y respeto por medio de la cultura y de acciones positivas, que es lo que constituye parte de los valores más esenciales de la formación familiar de los latinos. Y estamos orgullosos de mantener firme este ideal, desde el primer día, sin salirnos ni una pulgada de nuestra huella.

La respuesta a ese estilo de periodismo que profesamos la tenemos todas las semanas, cuando recorremos las diferentes ciudades a las que llegamos y comprobamos con orgullo que nuestra edición se ha agotado. Ese es el mejor termómetro para saber que vamos por el camino correcto así que, ¡Gracias por esa consecuencia que nos obliga diariamente a superarnos!

Con la ilusión de seguir adelante manteniendo el mismo afán del primer día y la esperanza de lograr juntos un mundo mejor, comparto con Ustedes la historia que cuenta que cuatro velas se consumían lentamente luego de una gran fiesta. El ambiente estaba tan silencioso que se podía oír el diálogo que mantenían entre ellas…  La primera dijo: “¡YO SOY LA PAZ!  pero las personas no consiguen mantener mi luz, creo que me apagaré” y poco a poco, su fuego se consumió.

La segunda dijo entonces: “¡YO ME LLAMO FE! pero las personas no quieren saber nada de mí. Soy muy débil y no tiene sentido seguir dando luz… así que cuando terminó de hablar, una brisa pasó suavemente sobre ella y se apagó.

Con mucha tristeza la tercera vela manifestó: “¡YO SOY EL AMOR! pero no tengo fuerzas para seguir encendida ya que todos me dejan de lado, se olvidan hasta de sus seres queridos… y sin esperar más, se apagó.

De repente entró un niño a la habitación y vio las tres velas apagadas. “¿Qué es esto?”, preguntó con desilusión… “Ustedes debían estar encendidas hasta el final” dijo…  así que, lleno de tristeza, comenzó a llorar…  Fue allí cuando la cuarta vela habló y dijo: “No tengas miedo, mientras yo tenga fuego podremos encender a las demás, pues ¡YO SOY LA ESPERANZA!”…  Con los ojos brillantes el niño tomó la vela encendida y volvió a darles luz a las demás y así se iluminó nuevamente todo el cuarto…

Ojalá que esa misma luz de esperanza nos ilumine a todos para seguir generando paz, fe y amor en bien de nuestras familias y de toda la comunidad… Gracias por estar siempre con nosotros y compartir el ideal de alcanzar un mundo mejor. ¡Que así sea y nosotros lo podamos contar a través de las páginas de Ultimas Noticias! Agradezco profundamente a aquellos que me han permitido ser parte de esta fantástica aventura que llega hoy a 500 ediciones… Simplemente ¡Muchas gracias a todos!

 

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