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6 de Enero… Una historia de reyes, estrella guía y roscas
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6 de Enero… Una historia de reyes, estrella guía y roscas

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El 6 de Enero es celebrado en el mundo entero por la historia de los Reyes Magos que fueron guiados por la estrella de Belén y cuya gesta se recuerda con la Rosca de Reyes.

Los Reyes Magos es el nombre por el que la tradición denomina a los visitantes que, tras el nacimiento de Jesús, habrían acudido para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.

El evangelio sólo habla de magos, en ninguna parte se indica que fuesen reyes. Esta creencia apareció varios siglos después y se ha mantenido en la tradición popular. Tampoco se mencionan sus nombres en el evangelio. Estos ‘magos’, según la creencia, eran representantes de religiones paganas de pueblos vecinos que el Evangelio ve como las primicias de las naciones que aceptan, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación.

La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos fueron integrados de los evangelios que conforman el Nuevo Testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los nombres, el número, ni el título de “Reyes”) quienes, tras seguir una estrella, buscan al “Rey de los Judíos que ha nacido” en Jerusalén, guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén y a quien ofrecen ofrendas de oro, incienso y mirra.

Si bien parece contradictorio que practicantes de la magia (severamente amonestada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento) sean admitidos como adoradores del Mesías, hay que tener en cuenta que el término griego ????? (mago), no era utilizado únicamente para referirse a los hechiceros. Se utiliza, en este caso, para referirse a hombres sabios (así se los llama en diversas versiones de la Biblia) o, más específicamente, hombres de ciencia. De hecho, también poseían conocimiento de las Escrituras (Mateo 2:5-6). Es posible que estos magos pertenecieran a la religión zoroastra.

Mateo no deja ver que fueran astrólogos que conocieran con precisión el movimiento de alguna estrella (2:7) a pesar de ser esta la creencia general. Aunque bien intencionados, su visita es causa de turbación general y despierta la desconfianza de Herodes (2:3), pues veía al nuevo Mesías como un rival. A pesar de ser anciano y de haber reinado ya por más de treinta años, Herodes les ruega que averigüen el sitio preciso del nacimiento del Mesías (2:8) con el fin de poder, así, acabar con su potencial competidor. Los sabios, que no sospechan eso, encuentran al Niño, lo adoran y obsequian oro, incienso y mirra (2:11). Un ángel previene a los magos de las intenciones que Herodes guardaba (2:12), así que no regresan donde él. Iracundo, el rey manda a matar a todos los niños menores de dos años. Para entonces, José ha sido avisado en sueños (2:13) de que debe huir a Egipto con los suyos.

La estrella de Belén

La Estrella de Belén fue, según la tradición cristiana, el astro que guió a los Reyes Magos al lugar del nacimiento de Jesucristo. El Evangelio de Mateo menciona que los Reyes Magos vieron aparecer la Estrella de Belén, aunque no aclara si se trataba de un planeta, una estrella o cualquier otro fenómeno astronómico o astrológico.  Según los escritos, los sabios viajaron siguiendo la estrella y esta se detuvo sobre el lugar en el que Jesús había nacido.

Ahora bien, ¿qué fue lo que vieron los Reyes Magos? La Ciencia ha intentado dar explicación al fenómeno y comprobar, dentro de lo posible, su veracidad. Estos son los resultados.

La primera explicación de este fenómeno fue dada por el astrónomo alemán Johannes Kepler en 1614. Kepler determinó que una serie de conjunciones de los planetas Júpiter y Saturno ocurrieron en el año 7 a. C. y relacionó este hecho con la estrella de Belén, pero cálculos modernos han demostrado que en esa ocasión los dos planetas no se acercaron lo suficiente como para impresionar a los observadores.

El astrónomo Michael R. Molnar, a su vez,  identificó a una doble ocultación de Júpiter tras la luna (6 a. C.) en Aries como la estrella de Belén. Las investigaciones de Molnar se basan en la forma como se conmemoraba el nacimiento de los reyes en la antigua Roma. Unas monedas romanas celebran este evento con la aparición de Júpiter (una estrella para los sabios de la época) sobre la constelación del nuevo rey.

Otra explicación es la de astrónomos que han determinado que, en ese tiempo, se produjeron varios fenómenos planetarios que podrían haber sido interpretados como la estrella de Belén.

El primero de ellos fue en el año 6 AC, se produjo entre los planetas Marte, Júpiter y Saturno y sucedió en la constelación de Piscis. Los tres formaron una brillante figura geométrica en el cielo que debió de ser de gran belleza y capaz de llamar la atención de cualquiera. Otra posibilidad es la “triple conjunción” de Júpiter y Saturno entre los meses de mayo y diciembre del año 7 AC. Los “pasos” de Júpiter sobre Saturno se produjeron el 29 de mayo, el 30 de septiembre y el 5 de diciembre de ese año. Todos estos eventos fueron perfectamente visibles. Los dos planetas brillaron el uno muy cerca del otro durante ocho largos meses, el tiempo que se estima para que los Reyes Magos cubrieran la distancia entre Babilonia y Judea.

Sin embargo, la que seguramente fue la más brillante de las conjunciones planetarias de esa época fue la que se produjo entre Venus y Júpiter en la constelación de Leo el 12 de agosto del año 3 AC. Los dos planetas brillaron ese día extraordinariamente cerca el uno del otro. Y cuando Venus se retiró, Júpiter permaneció junto a Leo por lo menos durante diez meses más, sumando su brillo al de la estrella. Si el encuentro de los tres Reyes Magos con Herodes se produjo durante la primavera del 2 AC, las fechas encajarían a la perfección. De hecho, tras su primer encuentro y después de que Júpiter y Leo siguieran brillando juntos en el cielo, Venus regresó a la zona y se alineó con Júpiter en junio del 2 AC. El día 17 de ese mes los brillos de los dos planetas fueron tan intensos que llegaron a confundirse.

Los dos planetas bajaron juntos y lentamente hacia el horizonte a medida que sus brillos se iban confundiendo. Hacia las ocho y media de la tarde, hora local de Jerusalén, prácticamente se habían fundido en un único y luminoso astro.

¿Fue esto lo que vieron los Reyes Magos? Para la Ciencia es difícil asegurarlo. Lo cierto es que esas alineaciones se produjeron y fueron claramente visibles en una época que coincide con la del relato bíblico.

La rosca de reyes

La Rosca de Reyes tiene sus orígenes en Europa y esta tradición se ha convertido en parte de la cultura mexicana, donde se adoptó desde el siglo XVIII con rasgos de religiosidad popular y derivó en un verdadero arte culinario. Todo lo que tiene que ver con panadería y repostería llegó directamente de Europa y en México la tradición de poner una semilla se cambió por una imagen del niño Jesús. La imagen es para recordar en la iglesia católica que el niño se había ocultado de los ojos de Herodes y sólo podía encontrarlo quien tuviera fe.

La Rosca de Reyes recuerda también la corona que Jesucristo tenía. La corona era redonda pero como en México las familias eran muy grandes se tuvo que aumentar su tamaño y debido a que no cabían en el horno se tuvieron que hacer ovaladas.

Antiguamente, la tradición en México era que quien encontrara la figura se convertía en el centro de la fiesta, se le ponía una corona hecha de cartón y cubierta de papel dorado y se le daba el nombramiento de ‘padrino del Niño Jesús’. El afortunado tenía que vestir con ropas nuevas la imagen de Jesús que estaba en el nacimiento y presentarlo en la iglesia el 2 de febrero para después hacer una fiesta con tamales y atole.

En algunos estados la tradición se modificó y en lugar de insertar muñecos se escondía un anillo o un dedal. En México todavía hay lugares donde se acostumbra que, además de la imagen de Jesús, se ponga un anillo o un dedal y la tradición de la gente es que, a quien le toca el dedal, se quedará otro año soltero y al que le toca el anillo pronto encontrará una persona con quien casarse.

Lo que se ha establecido como obligación además es que, quien saque la figura, invita los tamales el Día de la Candelaria, que es el término de la cuarentena de la Virgen María y, por consiguiente, el fin de las celebraciones navideñas y cuando se levantan los nacimientos.

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