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A 20 años luz de distancia…

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Tab Machado
Tab Machado

La vista del ser humano siempre está puesta más allá del horizonte y si no que lo diga la ciencia que en estos días celebra el “descubrimiento” de un nuevo planeta a más de 20 años luz de nuestro sistema solar, una distancia que es apenas comprensible para la estrecha mente del hombre…

Según dicen los científicos, aunque no lo pueden ver, este planeta tiene muchas similitudes con el nuestro e incluso podría haber vida en aquel

lejano lugar, por la similitud de condiciones… Loable descubrimiento, sin dudas, en ese afán de ir más allá de lo imaginable para encontrar compañía en el ancho e inconmensurable espacio en donde colgamos de la nada… Lo lamentable es que, mientras miramos cada vez más lejos para ubicar a otros seres que justifiquen nuestra existencia y en teoría compartamos experiencias, alegrías y penurias, en nuestro maltratado mundo seguimos con fronteras geográficas y del alma, racismo, guerras, incomprensión y, por sobre todas las cosas, un individualismo feroz en donde primero y siempre primero estoy Yo, luego Yo y después, por las dudas, también Yo…

Las preguntas entonces son inevitables… ¿Cuál es el afán del ser humano de encontrar compañía sideral si no es capaz de entenderse con sus semejantes? ¿Por qué ir a buscar un abrazo universal si no es capaz de tener una pizca de misericordia con sus pares? ¿Qué se busca: comprensión, conquista o, finalmente, sumisión?

El romanticismo de ir tras lo que no se conoce y que siempre se idealiza como mejor de lo que existe y es palpable, es una utopía y una ilusión infantilizada del ser humano que ha demostrado, a lo largo de su propia historia, que cada vez que se enfrenta a este tipo de encrucijada finalmente saca a relucir su individualismo y su egocentrismo que es más grande que el propio universo que habita…

¿Quiere ejemplos? Los hay a montones pero, como para muestra basta un botón, solo les recuerdo que conmemoramos en estos días un nuevo aniversario de la “conquista de América”. “Romántica y épica gesta” que, en nombre de la fe de unos, la ambición de otros y la “civilización”, simplemente aplastó y casi aniquiló la vida existente en todo un continente y suprimió a sangre y fuego milenarias culturas…

Por eso estoy firmemente convencido que, antes de mirar más allá de nuestro horizonte y volver a tropezar con la misma piedra, debemos arreglar primero nuestro propio mundo eliminando fronteras, buscando fines comunes,  comprendiendo a nuestros semejantes sin importar el color de su piel y aprendiendo a extender la mano para dar y no para golpear o arrebatar… Esto es, nada más ni nada menos, que una verdad universal y un legado que nos dejó Jesús hace más de dos mil años (que nos gusta mucho pregonar, pero que no hacemos nada por cumplir): “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Mientras esta sentencia sea tan difícil de aplicar y cumplir para la humanidad, cualquier intento de acercarnos a otros simplemente será una nueva oportunidad para dejar aflorar nuestro pérfido y abominable individualismo feroz… aunque sea, esta vez, a más de 20 años luz de distancia…

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