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¡Ahí está el detalle!

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Por vivir siempre a tontas y a locas, mirando tan solo lo genérico y sin tomar en cuenta los pequeños detalles que hacen la verdadera diferencia, la mayoría de los seres humanos transcurrimos nuestra existencia de fracaso en fracaso… Así pasa, por ejemplo, por no leer la letra chica de un contrato o por comprar un bien obviando detalles que terminan siendo un problema o simplemente malgastando el tiempo en relaciones con personas que, por su histrionismo cautivador, aparentan ser una cosa pero que, en realidad, son otra muy diferente… Por eso hay que estar muy atento, porque en el detalle, en el pormenor, en la letra chiquita, es donde en realidad se esconde la diferencia entre el bien y el mal o el fracaso y el triunfo y hay que aprender a descubrirlos antes de que sea tarde…

El siguiente relato nos da una gran lección sobre la importancia de prestar mucha atención a los detalles… El profesor de la clase de urología de una universidad, obsesionado por demostrarle a sus alumnos la importancia de cumplir rigurosamente con los 5 pasos del método científico, repartió muestras de orina a todo el estudiantado y él se quedó con una.

A continuación el profesor volvió a repetir a todos sus alumnos que es vital para los científicos seguir severamente los cinco pasos del método científico: Observación, Hipótesis, Experimentación, Teoría y Ley y que si no se cumplen con estos pasos, los misterios del universo jamás podrían comprobarse.

Dicho esto y reiterando que fue la curiosidad lo que motivó al ser humano a investigar su alrededor y conocer lo que lo rodea, volvió a decirles que observar con atención es fundamental para realizar con éxito un experimento. Fue así que caminó hasta su frasco, sumergió un dedo en la orina y, ante el asombro de toda la clase, introdujo el dedo en la boca. De esta manera empezó a explicar, tras una breve reflexión, que el paciente que entregó esa muestra de orina tenía los niveles de azúcar bajos, colesterol alto, etc.

Entonces invitó enérgicamente a los estudiantes a que siguiesen estrictamente su ejemplo, amenazando con suspender y hacer perder el semestre a todo aquel que no hiciese lo que él había hecho.

Los alumnos, aunque con falta de ganas y algo de asco, decidieron todos meter el dedo en sus frascos y probar el orín por miedo a que el estricto profesor pudiera cumplir con su promesa de expulsión de su cátedra a quien no siguiera su ejemplo.

El profesor, con cara muy severa y reprobatoria observó atentamente las reacciones de todos sus alumnos y después ampulosamente se dirigió a sus estudiantes que terminaban de hacer la prueba diciéndoles: “Aunque estoy orgulloso de mi capacidad de convicción y autoridad debo comunicarles que estoy profundamente decepcionado con ustedes porque, como les dije al principio de la clase, deberían saber que la cualidad más importante para un futuro científico es la observación atenta de los detalles… Si un científico no cumple con esa primera regla de oro jamás podrá obtener buenos resultados en su profesión.  Si ustedes hubieran sido realmente buenos observadores, se habrían dado cuenta que no lamí el mismo dedo que sumergí en la muestra de orina… Así que, sintiéndolo mucho, como todos ustedes sí han probado en este momento la orina, están suspendidos, pierden el semestre y no les permito volver a estudiar conmigo esta cátedra”…

Como acabamos de ver, observar atentamente los pormenores de una situación nos permite eliminar errores y ahorrarnos muchos dolores de cabeza. Aprende a ser paciente, a mirar mas allá de lo genérico y a entender que en los pequeños detalles es donde están escondidas las llaves del éxito… De ti depende.

 

 

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