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Algo que jamás deberíamos perder…

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El ser humano puede darse el lujo de perder todo lo que ha ido conquistando a lo largo de los tiempos y aun así subsistir, pero el día que pierda su imaginación no tendrá más sentido su vida. La imaginación es el ojo del alma y a través de ella es que podemos realizar y materializar aquellas ideas que nos parecen imposibles de plasmar en la realidad.

Julio Verne, uno de los genios más grandes de la literatura, que ha nutrido con sus novelas la fantasía de millones de personas en todo el mundo, imaginó cosas imposibles en su tiempo que luego se concretaron con admirable exactitud científica. Sus libros ‘De la tierra a la Luna’ o ‘20,000 leguas de viaje submarino’ son muestras asombrosas del poder de la imaginación hechas realidad.

Verne, desde muy niño soñaba con el mar, con emprender largos viajes de aventuras. De hecho, cuando sólo tenía once años de edad, una mañana se escapó de su casa y se fue hasta el puerto de la ciudad más cercana donde se embarcó como grumete en “La Coralie”, un navío que partía rumbo a la India.

El joven aventurero no pudo llegar muy lejos ya que, en la primera escala que hizo el barco, lo estaba esperando su padre un exitoso abogado que había decidido, sin importar para nada lo que pensara su hijo, que Julio continuara la tradición familiar y fuera abogado como él y como también lo había sido su padre, el abuelo de Julio.

Para cortar por lo sano el afán aventurero del niño y sancionar duramente la osadía de haber huido de la casa, Verne fue castigado a una dieta forzada de sólo pan y agua durante diez días y a recibir catorce azotes con un látigo delante de toda la familia. Cuando llegó a la mitad de los azotes, el padre detuvo el castigo y le preguntó: “¿Prometes no viajar más que con la imaginación?”… Y el que luego sería uno de los escritores más admirados y leídos en todo el mundo respondió que sí, que en adelante sólo viajaría con su imaginación.

Fue así que Julio Verne dio rienda suelta a su fantasía y creatividad. Su extraordinaria imaginación fue guiando su pluma y, una tras otra, fueron naciendo 65 novelas que él mismo bautizaría como “Viajes Extraordinarios”. Desde su escritorio se adentró por las selvas del Orinoco, dio la vuelta al mundo, penetró al centro de la tierra, recorrió el fondo de mares y océanos y hasta llegó a la luna adelantándose cien años a los viajes espaciales…

En este mundo tan  materialista y frío, que reniega de las utopías y asfixia la esperanza, los seres humanos deberíamos, al igual que Julio Verne, ejercitar continuamente la capacidad de imaginar y soñar, como método efectivo para lograr un mundo mejor en donde todos podamos vivir en paz y armonía.

Recuerden que las grandes conquistas de la humanidad, comenzaron siendo tan solo meros sueños utópicos de algunos visionarios… Por eso, como dice una frase popular: si quieres ver un árbol ve al valle, si quieres ver el valle ve a una montaña, si quiere ver la montaña sube hasta las nubes, pero si lo quieres ver todo, cierra los ojos y solo piensa e imagina…

 

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