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Amor adictivo… relación destructiva

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Beso
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Si el amor se convierte en adictivo y absorbente la estabilidad de la pareja peligra porque la relación puede volverse destructiva…

El Amor adictivo es una fijación patológica que facilita la dependencia de una persona respecto a otra. El sujeto que es adicto al amor tiene una necesidad compulsiva de mantener relaciones que nunca cierra. Sufre una experiencia tras otra, sin que ninguna haya sido fructífera. El principal síntoma del amor adictivo es la dependencia, pero una dependencia peculiar. Es un deseo intenso del otro, que llega a ser como lo que siente un toxicómano respecto a la droga. El dependiente emocional, además, no soporta estar solo y siente un vacío emocional intenso. En general, es gente que sufre depresiones y ansiedad. Lo que ocurre es que en la mayoría de los casos no son conscientes de su problema. Es gente que tiene un comportamiento obsesivo, puede llegar a llamar al móvil de su pareja cientos de veces e incluso seguirla por las calles.

Querer absorber el tiempo de la persona amada, estar todo el tiempo a su lado, puede llegar al extremo de la obsesión por el otro y el resultado puede ser una absoluta dependencia del ser amado.
Está claro que nadie es capaz de vivir solo, de no tener amigos o gente alrededor que le demuestre su cariño. El ser humano necesita imperiosamente sentirse querido y dar cariño a los demás. Sin embargo existen algunas personas cuya necesidad de amor es desmesurada. Aparece entonces la dependencia más absoluta. Personas que necesitan de la aprobación de la pareja para llevar a cabo cualquier empresa. Que sacrifican sus gustos, hábitos y amistades, en beneficio de los de su amado.

“No puedo imaginarme la vida sin ti”

Las principales características que definen a una persona con dependencia emocional son las siguientes:

Necesitan de la constante aprobación de los demás, y en particular de su pareja. A medida que el vínculo es más relevante la necesidad es mayor. Sin embargo, es también una preocupación para estas personas caer bien a los demás. Algo que llegado al exceso se manifiesta en demandas más o menos explícitas de afecto así como un continuo pensar sobre si se cae bien o mal.

Las relaciones que prefieren se caracterizan por su exclusividad y parasitismo. La dependencia emocional que sufren les hace necesitar una atención exclusiva por parte de su pareja lo que puede generar en el otro una sensación de invasión del propio espacio, agobio y numerosas discusiones.

Sienten un deseo tan fuerte de tener una pareja que se ilusionan y fantasean sobre la misma. Se alejan de la realidad de la relación pensando que esa es su media naranja sin apenas conocerlo.
Tienden a adoptar posturas subordinadas en la pareja, lo que genera una especie de desequilibrio de fuerzas. Así, el dependiente emocional inicia un camino de degradación y pérdida de autoestima. Esta subordinación es para ellos un medio para mantener a toda costa la relación. Al entrar en este tipo de relaciones tan dependientes, la persona no consigue llenar el vacío que le impulsa a mantener esa actitud de amor incondicional. Más aún, este vacío se acrecienta. Estas personas no pueden soportar la idea de estar sin la otra persona pero realmente desconocen el motivo. Necesitan afecto, pero no saben lo que es.

Como superar la adicción al amor

En una relación de este tipo, donde los roles están tan marcados y existe una asimetría tan clara, la ruptura es un hecho irremediable. Normalmente el encargado de poner fin a esta relación es la persona a quien se idolatra. El agobio y las excesivas ansias de control de su pareja llevan en numerosas ocasiones a que este no pueda más y decida poner fin a la relación.

Corazón
Corazón

Debido a lo absorbentes que resultan este tipo de relaciones el trauma que genera la ruptura es totalmente devastador. Por lo general es el antecedente de depresiones y problemas de autoestima aún mayores. Después de este golpe, la persona dependiente comienza de nuevo a buscar pareja desesperadamente, lo cual genera un verdadero círculo vicioso.
El cambio de este tipo de conducta es posible y así lo demuestran diferentes terapias psicológicas que se alzan como una gran ayuda. Pero, además, tratar de mantener un comportamiento moderado y transformar la visión absorbente que se tiene de la pareja, son elementos fundamentales que ayudan a salir de esta situación destructiva. La realidad es que, mientras no seamos capaces de responsabilizarnos de nuestra propia vida, de nuestro proyecto, en dónde la relación en pareja es sólo un complemento, entonces, todo lo que haga, diga o le suceda a nuestra pareja, será más importante, de lo que nos sucedes a nosotros mismos.

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