Home Editoriales ¡Anímate a cambiar al mundo!
0

¡Anímate a cambiar al mundo!

0
0
Tab Machado
Tab Machado

Si tienes un don que la vida, la naturaleza o Dios te dio o si estas en una posición en el que puedes ayudar a los demás, no dudes…hazlo. Sentir en tu espíritu la enorme e inabarcable sensación de hacer el bien sin esperar nada a cambio, debe de ser el sentimiento más embriagador y maravilloso que se puede experimentar en la vida.

El ser humano está tan duramente entrenado por su exigente individualismo para recibir y/o acaparar, que

su único acto de benevolencia o ayuda a un semejante, lo practica ante su círculo de relación más íntimo (que en definitiva es tan solo un apéndice de sí mismo)  lo que le basta y sobra para mitigar y adormecer su conciencia.

Ya nadie piensa en el prójimo, nadie quiere extender su mano para dar sino para recibir y si da, espera a cambio recoger una recompensa aun mayor… algunos, en el colmo del paroxismo, no solo no dan sino que cuando reciben ni agradecen y muchísimo menos devuelven, ya que creen que la obligación de todos los demás es servirlos como reyes…

Cuenta una historia antigua que el sultán salía una mañana de la ciudad, rodeado de su fastuosa corte. A poco de salir encontraron a un anciano, que plantaba afanoso una palmera. El sultán se detuvo al verlo y le dijo asombrado: “¡Oh, anciano!, plantas esa palmera y no sabes quiénes comerán su fruto… muchos años se necesita para que madure y tu vida se acerca a su término”.

El anciano lo miró bondadosamente y luego le respondió: “¡Oh, sultán! Otros plantaron y nosotros comimos; plantemos entonces para que otros coman”…

El sultán quedó admirado de tan grande generosidad y le entregó cien monedas de plata, que el anciano tomó haciendo una reverencia y luego dijo: “¿Has visto, ¡oh, rey!, cuán pronto ha dado fruto la palmera?”… Asombrado el sultán, al ver la sabia respuesta del anciano, le entregó otras cien monedas de plata… El anciano las besó y luego contestó prontamente: “¡Oh, sultán!, lo más extraordinario de todo es que generalmente una palmera sólo da fruto una vez al año y la mía me ha dado dos en menos de una hora”…

Si el ser humano sigue el derrotero de dar esperando recibir su recompensa o, peor aún, solo queriendo recibir sin dar nada a cambio, la sociedad camina hacia el despeñadero… ¡Anímate a cambiar! Quizás al principio la indiferencia o la falta de agradecimiento de los demás te moleste y te choque un poco, pero la ley de atracción dice que lo semejante se atrae… por eso si practicas el bien sin mirar a quien y lo aplicas con el corazón y sin esperar nada a cambio seguramente recibirás, como el anciano de la palmera, el doble de tu dádiva… y si no recibes a cambio nada de tu prójimo, no te preocupes, tu espíritu obrará en ti algo majestuoso, porque no hay mayor placer que dar sin esperar nada a cambio… Como decía Diego de Torres Villarroel, medico, escritor, poeta y matemático español: “prueba en dar algo a tu prójimo, que puede ser que te sepa mejor distribuir que amontonar”…

tags:

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *