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Aprender a volar…

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Tab Machado
Tab Machado

Sin dudas que a la comunidad latina que vive en este país le falta aprender mucho sobre su real poderío y sobre lo que podría lograr si se lo propusiese con decisión y unidad. Más de cuarenta y cuatro millones de personas es una cifra más que apreciable, pero la misma es insignificante si no se unifican criterios y se trabaja en pro del bien común.

Se dice que los hispanos somos una comunidad silenciosa y, a juzgar por los hechos, parece que la

sentencia tiene sentido, porque pase lo que pase alrededor de cada uno de nosotros, estamos mas preocupados por nuestro bienestar individual que por el bien común.

Esta prédica usted la puede escuchar en cada reunión social a la que concurra, siempre se habla de unidad, de esfuerzo mancomunado, de apoyo incondicional, pero la mayoría de los latinos siguen en silencio desde sus casas lo que sucede en el mundo que lo rodea.

Tenemos el potencial, tenemos el número, tenemos la posibilidad de lograr cosas, pero todo queda allí, sujeto a la ley de probabilidades, porque el apoyo de la gente a los temas que le preocupan no se traduce a números significativos y así es imposible tratar de modificar la realidad actual.

Todo esto me hace recordar a una vieja parábola que se decía en mi pueblo cuando alguien sentía que los problemas lo estaban acabando y que la vida necesitaba de un cambio urgente.

“La fábula dice que un pájaro vivía resignado en un árbol en medio de un pantano. Se había acostumbrado a estar ahí, comía lo que podía del fango y se hallaba siempre limitado por el espeso lodo. Sus alas estaban inutilizadas por el peso del barro que había ido acumulando año tras año, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida, el árbol fue tragado por el cieno y él se dio cuenta de que iba a morir.

En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso, donde descubrió una vida nueva, llena de expectativas, que hubiese podido disfrutar mucho antes, si tan solo se hubiese animado a volar”…

Los problemas de la comunidad latina son como el ventarrón que ha destruido la guarida de este pájaro y nos están obligando a elevar el vuelo o a seguir en la indolencia. Nunca es tarde para hacer un cambio… no importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir basta, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos la inercia y volar alto, pero para eso debemos de abandonar la vía segura y cómoda, lanzándonos decididamente a la búsqueda de un futuro mejor, no solo para cada uno de nosotros sino también para toda la etnia latina. Si se decide finalmente a volar seguramente más de cuarenta y cuatro millones de personas se lo van a agradecer…

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