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Apunta bien alto… ¡que tú puedes!
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Apunta bien alto… ¡que tú puedes!

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Tab Machado
Tab Machado

¿Sabías porque la mayoría de las personas se conforman con una vida anodina, bana e insignificante? Porque se dejan doblegar fácilmente por los fracasos y prefieren vivir en la monotonía que brinda la mediocridad, envidiando a aquellos pocos que se animan a seguir escalando la escarpada cima para alcanzar el éxito.

Lo increíble es que cualquiera de esas personas podría abandonar esa vida anodina y lograr sus sueños (a pesar de fracasos temporales) tan solo con seguir apuntando permanentemente hacia lo más alto, allá donde los sueños se confunden con la gloria y la satisfacción del ideal cumplido… Sin embargo prefieren la ‘comodidad’ de lo mediocre, cumpliendo siempre con la ley del mínimo esfuerzo y con la única esperanza de un golpe de suerte que los catapulte hacia arriba sin darse cuenta que, la misma ley de gravedad, los volverá al piso porque les falta lo fundamental: fe en sí mismo y deseos de superación contante.

Cuenta una historia que un maestro quería enseñarle una lección especial a sus alumnos y para ello les dio la oportunidad de escoger entre tres exámenes: uno de cincuenta preguntas, uno de cuarenta y uno de treinta. A los que escogieron el de treinta les puso una “C”, sin importar que hubieran contestado correctamente todas las preguntas.

A los que escogieron el de cuarenta les puso una “B”, aun cuando más de la mitad de las respuestas estuvieran mal. Y a los que escogieron el de cincuenta les puso una “A”, aunque se hubieran equivocado en casi todas.

Como los estudiantes no entendían nada, el maestro les explicó: “Queridos alumnos: permítanme decirles que yo no estaba examinando sus conocimientos, sino su voluntad de apuntar a lo alto ya que, cuando apuntamos a lo alto, estamos más cerca de nuestros sueños que si nos conformamos con pequeños objetivos”.

Lo que debemos de aprender es que, para sacudirnos la mediocridad y la monotonía, hay que enfrentar los problemas con valentía y decisión, sabiendo que uno y solo uno es el propio arquitecto de su destino y que, si por alguna causa estamos enfrentados al abismo de la desesperación, el desaliento y la desesperanza, siempre existe la posibilidad de cambiar el rumbo si encuentras dentro de ti la partícula divina de la voluntad, que te conecte nuevamente con tus sueños e ideales…

Si te concentras en tu objetivo, si dejas de lado tu desaliento, si crees en ti mismo, una poderosa energía renovadora operará el milagro de llevarte a donde quieres. La vida es un continuo desafío y solo aquel que le hace frente es el que triunfa, ya que nada es imposible mientras exista tan solo una oportunidad… Por eso te aliento desde aquí a que persistas en tu esfuerzo. No te detengas, ¡Vamos arriba, apunta bien alto que tú puedes!

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