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Argentina campeón con la mano de Dios

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Mexico 1986
Mexico 1986

México recibió por segunda vez un campeonato del mundo donde Argentina, de la mano de Maradona, se consagró nuevamente campeón del mundo.

México fue la sede de la decimotercera Copa Mundial y se convertía así en el primer país que organizaba la competición en dos ocasiones y, pesar de que una serie de

terribles terremotos precedieron al Mundial, los estadios no se vieron afectados, por lo que se decidió seguir adelante con los preparativos.

Brasil quedó eliminado en cuartos de final, en la tanda de penaltis, ante Francia que, a su vez, se despidió de la competición en las semifinales, al caer derrotada ante Alemania Occidental.

Maradona, que marcó dos goles contra Inglaterra, uno con la mano que calificó, orgulloso, de ‘mano de Dios’ y otro que fue de los mejores tantos de la historia,  convirtió dos contra Bélgica y puso a Argentina en la final, donde la albiceleste venció a Alemania Occidental por 3-2, ante la presencia de los 115.000 espectadores que abarrotaban el estadio Azteca.

Un durísimo golpe en forma de violento terremoto, que acabó con la vida de 20.000 personas, estuvo a punto de privar a México de la celebración que tanto tiempo llevaban esperando, pero, al final, decidieron seguir adelante.

La decimotercera Copa Mundial terminó con la consagración de Argentina y de su principal organizador, Diego Armando Maradona. Francia, por su parte, tras una brillante actuación frente a Italia y después de que su juego alcanzara cotas extraordinarias ante los brasileños, vio interrumpida su trayectoria en las semifinales, a manos de Alemania, igual que en 1982.

Mexico 1986
Mexico 1986

Veinticuatro selecciones participaron en la fase final, como ya ocurriera cuatro años antes en el Mundial de España. Sin embargo, esta vez fue diferente, ya que en la segunda ronda se aplicó el sistema de eliminación directa. Al quedar fuera tan sólo ocho equipos, la fase inicial deparó muy pocas sorpresas. La primera de ellas, no obstante, la protagonizó Marruecos, que se convirtió en el primer país africano que se clasificaba para la segunda ronda de una fase final de la Copa Mundial.

Como ya había ocurrido en 1982, los franceses se ganaron muchos adeptos gracias a su espectacular juego y su legendario y universalmente admirado centro del campo de cuatro hombres, formado por Platini, Giresse, Tigana y Fernández, causó estragos incluso entre las defensas mejor organizadas.

Los galos pusieron de manifiesto su gran clase al desbancar a Italia, campeona del mundo vigente, en su partido de la segunda fase (2-0), antes de derrotar a Brasil, en Guadalajara (con algo de suerte, pero con una gran dosis de talento), en uno de los mejores encuentros de todos los tiempos. Los hombres de Tele Santana tiraron dos veces al palo y desbordaron con frecuencia a Michel Platini y a su equipo, que acabó ganando gracias a la gran actuación de su portero, Joel Bats (entre otras hazañas, le paró un penalti a Zico a 12 minutos del final). Después de imponerse en una tanda de penaltis de infarto (1-1 al final del partido y 4-3 después de los penaltis), Francia se plantó en las semifinales donde, como ya ocurriera cuatro años antes en España, sus sueños de gloria mundialista quedaron frustrados por un combinado alemán que llegó al encuentro más descansado.

Alemania, eterna participante en las finales, volvió a tropezar en el último obstáculo. En 1982 había quedado eliminada por la Italia de Paolo Rossi y, esta vez, se vio superada por muy poco (3-2) por la Argentina de Diego Armando Maradona, que se encontraba en plena forma tras derrotar por 2-0 en las semifinales a una aguerrida selección belga.

La victoria de Argentina fue tan merecida como inesperada, ya que contaba con un combinado sólido, pero falto de inspiración. La maestría de Maradona prácticamente bastó para que su país se alzara con el trofeo mundial. Como no podía ser de otra forma, su brillante juego y sus proezas ante la meta contraria (cinco goles) le reportaron el título de Mejor Jugador del Torneo. La única mancha en su expediente tuvo lugar en cuartos de final, contra Inglaterra, cuando marcó un gol con la mano. Un hecho aislado que no fue suficiente para empañar la fiesta en Argentina, donde treinta millones de personas salieron a la calle para celebrara la victoria definitiva.

Carlos Salvador Bilardo, recuerda su experiencia luego de ganar el Mundial de México ´86, cuando viajaban del estadio al hotel después de los festejos: “en el micro subieron unos tipos que no tenían nada que ver y uno se quedó sin medalla, empezaron a gritar y yo le dije: “Toma y no molestes mas”. La del ´90 también la tiré. Además, no tengo ni una foto con la Copa. En el ´86 me dije: “La próxima Copa la vamos a ganar también”. En el ’90, cuando lo veía a Beckenbauer con la Copa, tenía unas ganas de decirle: “Dámela que me saco una foto”.

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