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Así es la vida
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Así es la vida

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Tab Machado
Tab Machado

¿Quieres conocer realmente a la especie humana? Pues entonces hazte invisible y observa detenidamente a tu alrededor, para ver en lo que se ha convertido el ser humano ya sea por necesidad o por iniciativa propia.

Y para hacerte invisible no hace falta tomar una pócima científica de última generación para que nadie te vea, basta simplemente con mimetizarte con el medio, dejar de ser el protagonista central de tu universo por unos instantes y aguzar los sentidos con los que nos dotó la naturaleza (sobre todos los oídos y los ojos) para ver y comprender el errático andar de la humanidad en este mundo. Estoy seguro que, si lo intentas, descubrirás el porqué es imposible que el ser humano pueda algún día funcionar como un todo unificado, llevando adelante metas comunes, dado que somos tan solo un grupo ambiguo y heterogéneo de individuos, conviviendo en un mismo lugar de espacio y tiempo, con el único objetivo de colmar nuestras propias necesidades y desconocer las ajenas.  Es decir, vivimos en sociedad para “sacar” un provecho, no para “contribuir” a la causa común y esa condición, a la larga, la estamos pagando carísimo mediante el deterioro avanzado de las comunidades que integramos.

Cuenta una historia al respecto, que un día Dios miró a la humanidad y sintió una profunda misericordia. Decidido levantó su mano y, durante la noche más oscura, convirtió el mundo entero en un paraíso. Al día siguiente, cuando sus hijos despertaron, se vieron diferentes, ya no había enfermedades, todos eran muy hermosos, aun la persona que era más pobre se vestía de oro y tenían comida en abundancia. Llenos de felicidad comenzaron a gritar satisfechos porque el mundo finalmente era un paraíso.

Fue tan solo unos días después, que un hombre mirando la casa de su vecino que era en realidad un palacio, vio que este tenía unas vacas en su jardín.  Entonces decidió aprovechar un momento en que éste estaba fuera para tomar de la leche. El vecino, sin embargo, llegó antes que el hombre se fuera y quedó muy enojado.

Cosas así comenzaron a suceder en todo el mundo y, un mes después de la creación del paraíso, estalló una guerra entre dos ciudades por las posesiones de los otros. ¡Dios no lo podía creer! Todos tenían todo y aún así batallaban por cosas que realmente no necesitaban. Diez años después, cuando el paraíso se había tornado una mera historia, un cuento narrado a los niños en la escuela, Dios nuevamente miró a su creación, suspiró hondo y pensó que, la próxima vez, va a crear el paraíso primero en los corazones de los hombres y así lo externo vendrá naturalmente.

Es difícil pensar y creer, viendo la actualidad de la especie humana, que el hombre haya deseado en algún momento vivir en sociedad para poder compartir ideales, pensamientos, costumbres y metas comunes… La historia nos demuestra que, en realidad, el ser humano tan solo convive con sus semejantes para hacer prevalecer su individualidad y es por eso que ha aceptado compartir espacio y tiempo con sus congéneres, pero sin importarles absolutamente nada de ellos, bueno… casi nada, porque si le importa lo que puede usufructuar de su prójimo… De esta manera hemos creado una sociedad egoísta, frívola, individualista, superficial, intrascendente y acaparadora, que tiene por única finalidad la ostentación, la jactancia y la arrogancia por encima de todas las cosas.

Así es la vida y así es el profundo contrasentido que tiene la vida del hombre y lo pone de manifiesto hasta en las cosas más insignificantes de la vida…

 

 

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