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Ataques de Pánico la enfermedad del Siglo XXI
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Ataques de Pánico la enfermedad del Siglo XXI

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Muchas personas sufren, en forma repentina, de una verdadera crisis de angustia, con sensación de terror y de catástrofe inminente que los lleva a vivir en constante sobresalto. Si usted tiene esos síntomas sufre de la enfermedad del Siglo XXI: ataques de pánico.

El Ataque de Pánico es un intenso terror, miedo, angustia, sensación de desastre o catástrofe inminente, que se produce en breve tiempo (diez minutos) y suele acompañarse por dificultad de respirar, sensación de ahogo, palpitaciones y temor de enloquecerse o morir. Uno se siente atrapado, sin salida. Tener ataque de pánico es terrible: si los ataques se repiten, se deteriora mucho la calidad de vida y no se percibe más la calma y la felicidad. Si los medicamentos más usados no curan el mal, con el tiempo puede tener consecuencias fatales. Es importante hacer un diagnóstico científicamente correcto lo antes posible para poder planear un tratamiento rápido y eficaz.  Las crisis de pánico suelen llevar a un deterioro laboral, que se reflejará en ausentismo, disminución de la productividad y consecuente desempleo.

panicSe calcula que este problema lo sufre un 5 por ciento de la población general y casi el 14 por ciento de los pacientes cardíacos. Es más frecuente en las mujeres y a menudo comienza al final de la adolescencia.

Una de las complicaciones más habituales es el desarrollo de un miedo anticipado: la persona teme perder el control durante esos ataques y, como no sabe en qué momento surgirán, evita quedarse sola o salir a lugares públicos.

Cuando se presentan por lo menos tres ataques de pánico en un período de tres semanas, sin que haya esfuerzos físicos intensos o situaciones reales de amenaza para la vida, se estima que el problema debe ser tratado clínicamente ya que estamos en presencia de un desorden fóbico.

Existen factores fisiológicos objetivos que activan los ataques de pánico. Entre ellos, la reacción hipoglicémica, (baja de azúcar en la sangre), el prolapso de la válvula mitral (problema cardíaco), la baja de la presión arterial, la hiperventilación (respiración rápida y corta) o el consumo excesivo de cafeína u otros estimulantes.

Variedad e intensidad de los síntomas

La variedad e intensidad de los síntomas difieren de una persona a otra. Algunas comparan el ataque con una pesadilla, aunque probablemente lo más aterrador es una tremenda ansiedad y la impresión de perder el control. Muchos lo han expresado diciendo: “Siento que no estoy aquí, que soy diferente, que me estoy muriendo o volviéndome loco. Es lo peor que a uno le puede pasar”. Todo lo anterior puede conducir a la desesperanza: la persona tiende a creer que su trastorno sobrepasa las posibilidades de control. El miedo a su propia vulnerabilidad interactúa con respuestas psicológicas y afectivas, produciendo un círculo vicioso.

Los fóbicos experimentan las crisis de ansiedad sólo de dos maneras: una que pueden ser vivenciadas por la persona como un sentirse abandonada y desprotegida en un mundo amenazante y peligroso, con la percepción de sí misma de vulnerabilidad y debilidad, acompañada de la sensación de que le pueden suceder cosas muy “terribles” y con la angustia de “no poder controlar la situación”. La sintomatología básica es asténica, esto quiere decir que la experiencia ‘pérdida de control’ es vivida en términos de poder desmayarse, perder el conocimiento o morirse.

La otra forma que toma el ataque de ansiedad es de tipo constrictivo. Es decir, la persona vive el miedo como si estuviera aprisionada, como si no pudiera liberarse físicamente, como una restricción a su libertad física y la sintomatología está siempre localizada en la región pectoral, como una dificultad para respirar, por sentir el pecho como apretado y casi siempre en crisis de taquicardia. La persona cree que tiene un ataque cardíaco y se percibe a sí misma sin ninguna posibilidad de “control” de lo que le está ocurriendo. Estas dos formas se van alternando en la misma persona.

¿Qué sucede durante un ataque de pánico?

Los ataques de pánico están asociados con síntomas físicos que incluyen lo siguiente: temblores , sentir que su corazón late con fuerza o aceleradamente, sudar, dolor en el pecho, sensación de “falta de aire”, sentir que usted se está asfixiando, náuseas, calambres, mareo, sentir que se está “saliendo” del cuerpo, hormigueo o entumecimiento en sus manos y escalofríos o calenturas. La persona tiene un miedo exagerado de perder el control, volverse loco o morirse durante un ataque de pánico. Es muy raro que una persona tenga todos estos síntomas a la vez. Sin embargo, la presencia de por lo menos cuatro síntomas sugiere fuertemente que la persona tiene neurosis de ansiedad.

Muchos de los síntomas que ocurren durante un ataque de pánico son los mismos síntomas de enfermedades del corazón, pulmones, intestinos o del sistema nervioso. Las similitudes entre la neurosis de ansiedad y otras enfermedades pueden aumentar el miedo y la ansiedad de la persona durante un ataque de pánico y después.

¿Cómo se trata?

Ante todo partiendo de un diagnóstico precoz, pero hay que tener en cuenta que por la variedad de los síntomas, la brusquedad con que se presentan y la predominancia del carácter somático de los mismos, puede tardarse alrededor de siete años en llegar a un diagnóstico correcto. El tratamiento debe ser integral y debe reunir al menos a un psiquiatra que indique la medicación más apropiada según el caso y a un psicólogo entrenado en trastornos de ansiedad que trabajen en equipo. No se descarta la posibilidad de que se indiquen terapias complementarias como los ejercicios de relajación o la meditación. Además de esto es fundamental la información al paciente y a su grupo familiar sobre las características de la enfermedad para que sepan cómo controlar los ataques y colaboren con el tratamiento. La remisión suele durar un par de años aunque los resultados comienzan a notarse al cabo de unos meses.

 

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