Aun queda gente buena en el mundo

Paula Martínez, residente del barrio La Castilla de Bogotá, Colombia, salió de su casa para pagar la cuenta de la electricidad con la factura y el dinero en el bolsillo de su pantalón, pero al llegar a la ventanilla de la empresa se dio cuenta de que ya no los llevaba consigo. Regresó a su hogar pero allí no estaban ni la factura ni el dinero, por lo que quedó desconsolada.

Llamó entonces a su marido porque no sabía cómo iban a hacer para conseguir el dinero de inmediato y la cuenta se vencía al día siguiente.

La familia es extensa, sobrevive con un modesto salario, debían pagar por la electricidad para que no se la cortaran y no tenían fondos para hacerlo.

Sin embargo, cuando el esposo de la joven volvió a su casa en la noche, encontró en el buzón del correo el recibo pagado con una nota. Inicialmente pensaron que se trataba de una broma, pero Martínez relató lo ocurrido en un post de Facebook: “Mi esposo llegó y encontró el recibo de la luz en el buzón y pensó que era un chiste. Cuando vimos el revés tenía este mensaje de un ángel caído del cielo, una señora llamada Sandra que nos pagó el recibo y lo dejó en el buzón. Solamente quiero hablar con la señora, darle las gracias por lo que hizo y saber si le puedo ayudar en la dificultad que está pasando, que no voy a hacer una sino mil oraciones por ella, porque su honestidad y humildad no la tiene cualquier persona”, relató.

El mensaje de Sandra decía “Encontré este recibo con el dinero y lo pagué. Solo eleve una oración por mí. Necesito empleo. Sandra”…

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