Barranca abajo

Si estará mal, descarriada e insensata nuestra sociedad que hasta el mundo parece haberse contagiado y perdido la brújula, por lo que ahí vamos: bamboleándonos sobre nuestro propio eje, debido a que nuestras acciones descontroladas han hecho tambalear hasta el planeta… Pero parece que ningún ser humano se ha dado cuenta de que vamos a los tumbos o que nadie le ha dado importancia al hecho. Ni a eso, ni a los huracanes, las inundaciones, el calor excesivo, los terremotos, los tifones y mucho menos al hambre que sufre más de la mitad de la población. Ni les digo de la extinción de las especies o de que el mundo ya hace más de dos meses que agotó los recursos que se deben generar en un año para sustentar a los habitantes de la tierra. Tampoco conmueve ya el hecho de que buena parte de la humanidad piensa que el color de la piel es determinante para encasillar a los seres humanos en diferentes categorías o que la intolerancia, el fanatismo y la xenofobia son un flagelo que cada día se extiende mas en nuestras comunidades decrépitas.  

La grey humana está demasiado obnubilada y preocupada por satisfacer sus apetencias personales por lo que poco le importan los demás. Hemos perdido el decoro, la moral y las buenas costumbres, se nos ha resfriado el alma y no hay remedio que pueda solucionar el individualismo feroz que campea en cada rincón del orbe…

En verdad, es que mi palabra es tan solo una prédica árida, porque ya a nadie le importa el respeto al bien ajeno, la concordia, el amor al prójimo o el bien común.

Si cree que eso es todo, lo lamento, pero eso es apenas la punta de un iceberg gigantesco que los ‘seres pensantes’ que habitan este planeta hemos ido pergeñando para autodestruirnos completamente.

Ni siquiera las religiones se salvan de este descontrol ya que, con tal de tener ‘clientes’ (nótese que no digo fieles) y sumar dinero y poder, han suavizado y estirado hasta límites inverosímiles los mandamientos divinos y hoy todo se vale con tal de acrecentar sus cuentas bancarias. La religión se ha convertido en un comercio o una empresa más, que ha ido matando en el ser humano el sentimiento o la creencia en un Dios verdadero.  

Si tan siquiera los que rigen las iglesias y similares creyeran verdaderamente en Dios y tomaran en serio y replicaran los 10 mandamientos divinos (al menos 6 de ellos serían aplicables para todos: creyentes, agnósticos y ateos) muy otro sería el mundo. Sin embrago prefieren adorar lo material y dejar atrás el espíritu y eso es absolutamente catastrófico.
Seguramente, si cumpliésemos la mayoría de los mandamientos: No tendrás dioses ajenos delante de mí, no te harás ídolos, no tomarás el nombre de Dios en vano, acuérdate del día de reposo para santificarlo, honra a tu padre y a tu madre, no matarás, no cometerás adulterio, no hurtarás, no hablarás contra tu prójimo falso testimonio y no codiciarás, muy distinto sería el mundo… Pero, si somos incapaces de tan solo sostener y cumplir el resumen de todos esos preceptos que es: ama a tu prójimo como a ti mismo, debemos concluir que el ser humano va barranca abajo y ya nadie puede detenerlo.

Leave a Comment