Burocracia al cuadrado

La ineficiencia suele ser un mal que corroe y desgasta a las empresas públicas o privadas, organizaciones sociales, políticas o religiosas y también a quien tiene que padecerlas, ya sea como integrante de ella o como usuario de la misma. Algunos lo llaman burocracia para remarcar un sistema caracterizado por una gestión ineficiente, plagada de obstáculos, que dificulta la realización de un trámite, la emisión de un documento o el flujo de un proceso, entre otras cosas. En estas entidades siempre suelen haber muchas personas entre quien dicta una orden y quien tiene que ejecutarla finalmente, por lo que es común que las cosas se compliquen y entorpezcan.

Muchas veces esa ineficiencia en la comunicación se basa en la mala información que se va derivando entre el personal y que, cuando llega al último eslabón de la cadena, a veces nada tiene que ver con lo que se dijo en un principio. Entonces quien tiene que producir, elaborar, confeccionar o crear lo que se pidió en un inicio muchas veces no llega a enterarse de cómo era la idea y termina obviamente haciendo lo equivocado y teniendo que rectificar en diversas ocasiones lo que hubiese sido mas sencillo cumplir si la orden hubiese sido directa.

Cuenta una historia aleccionante que, en cierta ocasión, esto pasó en una fábrica: el Director elevó un memorando al Gerente que decía: “El viernes próximo, alrededor de las cinco de la tarde, aparecerá el cometa Halley. Se trata de un evento que ocurre cada 78 años. Por favor, reúna a todos los trabajadores en el patio de la fábrica, con cascos de seguridad, que allí les explicaré el fenómeno. Si estuviera lloviendo no podremos ver este raro espectáculo; en tal caso, todos deberán dirigirse al comedor, donde se exhibirá un documental sobre el cometa”.

De inmediato el Gerente escribió otro memorando al Director de Recursos Humanos que explicaba: “Por orden del director general, el viernes a las cinco de la tarde aparecerá sobre la fábrica, si llueve, el cometa Halley. Reúna a todo el personal con casco de seguridad y llévelo al comedor donde tendrá lugar un raro fenómeno que sucede cada 78 años”.

El Director de recursos humanos le remitió una nota al Jefe de personal señalando: “A solicitud del director general el científico Halley, de 78 años, aparecerá en el comedor de la fábrica el próximo viernes a las 5:00 pm usando un casco de seguridad pues estará presentando un documental sobre el problema de la lluvia y el director hará una demostración en el patio de la empresa”.

El Jefe de personal dirigió una nota al Jefe de turno diciendo: “El viernes a las cinco de la tarde el director, por primera vez en 78 años, aparecerá en el comedor para filmar el documental “Halley”, junto al famoso científico y su equipo. Todos deben presentarse con casco porque el documental tratará de la seguridad en condiciones de lluvia”.

El Jefe de turno despachó un oficio al Jefe de brigadas en el que explicaba: “Todos, sin excepción, deben presentarse con los agentes de seguridad de la fábrica en el patio de la misma, este viernes a las cinco de la tarde. El director vendrá acompañado de Halley, un artista muy famoso y su grupo, que mostrarán el documental “Bailando bajo la lluvia”. En caso de que en verdad llueva, hay que irse al comedor con cascos de seguridad. Esto ocurre cada 78 años”.

Finalmente se puso un aviso en la cartelera general que decía: “A todo el personal: El viernes cumple 78 años el director general. Por tal motivo se dará libre a todo el mundo, sin excepción, para la fiesta que tendrá lugar en el comedor a las cinco de la tarde con el grupo Halley y sus Cometas. Todos deben ir con cascos de seguridad, porque lloverá y se va a formar tremenda fiesta en el patio de la fábrica”…

Así funciona la burocracia… ¡y después se exige que haya eficiencia, celeridad y perfección! Es imposible ¿o no?

Leave a Comment