Caballito de batalla

Cuando un tema es recurrente y se convierte en el recurso sistemático de alguien al momento de hablar o relacionarse con los demás, decimos que apela a su ‘caballito de batalla’. También si alguien sale siempre con el mismo argumento en una plática porque cree que, gracias a ello podrá lucirse o sacar ventaja de algo, decimos la frase en cuestión. Esta frase se remonta a la época de los caballeros medievales cuando solían utilizar sus mejores caballos para la batalla y eran además estos ejemplares a los que más cuidaban y más daban de comer.
Pues bien: ¿saben cual es el caballito de batalla de los políticos (sin importar banderías o partidos) en los últimos 10 o 12 años? Si respondió los inmigrantes ¡acertó!
Los inmigrantes son, desde hace mucho tiempo, el caballito de batalla de todos y es al único recurso que ya casi apelan para justificar sus medios y medidas. Parece hasta increíble, pero los políticos (repito, sin importar banderías, ni partidos) cuando les interesa ganar adeptos o quedar bien con sus seguidores se escudan tras los inmigrantes (para bien o para mal). Y lo mas paradójico e incomprensible es que estos líderes políticos fluctúan de un lado al otro de la línea de lo que es ‘correcto’ e ‘incorrecto’ según les convenga a ellos. Un rato están en un lado de la línea y, si les conviene políticamente, se pasan por otro rato hacia el otro lado y siempre encuentran ‘argumentos convincentes’ para estar en cada sector sin resolver el problema.
Por eso, en el colmo ya de la locura o la ‘razón de la sinrazón’ (como dijera Cervantes en ‘El Quijote’), si hoy Fulano dice que la inmigración es mala y hay que eliminarla, Mengano dice que es buena y que hay que legalizar a todos. Y cuando Fulano pasa a decir que, bueno, en realidad hay gente buena y vamos a legalizarlos, entonces Mengano dice que no se va a hacer esa legalización porque no es completa, conveniente o necesaria, etc. Y así todo sigue girando en torno al tema sin resolución y los inmigrantes siguen siendo el ‘caballito de batalla’.
Claro que en todos los grupos sociales del mundo hay buenos, regulares y malos, eso es inevitable, pero la enorme mayoría de los inmigrantes se dedican a trabajar y cumplir las leyes como debe de ser. Ahora, si cada uno siempre quiere ir a los extremos y buscar ejemplos allí que den esa ‘razón de la sinrazón’, esto jamás va a terminar y menos ecuánimemente.
Creo que, en definitiva, los políticos han encontrado el tema que les permite justificar todo (lo que hacen y lo que no, lo bueno y lo malo) y no quieren quitarlo de ser eje central, porque si eso se arregla, entonces va a empezar a quedar en claro los errores propios y la conveniencia personal… y en medio de todo eso (que es lo que no se toma en cuenta) hay unas 10 millones de personas que se han convertido involuntariamente en caballitos de batalla de aquellos que no tienen seria voluntad de arreglar nada, porque se afilian al lema de que: ‘confusión es ganancia’.

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