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Cambiando pesadillas por sueños
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Cambiando pesadillas por sueños

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Tab Machado
Tab Machado

La vida es tan fascinante e impredecible que, por más que tomes recaudos, vayas con cautela o planifiques tu futuro a largo plazo, basta tan solo un ínfimo desajuste (hasta en factores externos a ti) para que todo cambie rápidamente y las cosas se escapen de control… El tema es que, si en ese momento justo, no das un gran golpe de timón para corregir el rumbo puede que, en un abrir y cerrar de ojos, quedes exactamente en las antípodas de tus sueños y preguntándote asombrado ¿Qué pasó?

Quizás puedas pasar trabajando toda tu existencia, construyendo laboriosamente un futuro  y no lograr nunca los resultados deseados porque, en algún momento, no prestaste atención a que hubo circunstancias que te fueron alejando de tus verdaderos objetivos. Es que, el camino que recorremos en la vida está empedrado por nuestras propias decisiones y, de la forma en que vayamos resolviendo cada una de ellas, es que vamos a transitar por la avenida del éxito o deslizarnos peligrosamente hacia el sendero del fracaso.

Lo bueno es que, si bien es la propia vida la que nos propone su escenario múltiple, somos nosotros con nuestras propias decisiones los que elegimos el derrotero a seguir y, si por casualidad o por algún infortunio equivocamos el camino, siempre tendremos la posibilidad de salir de allí para volver al camino indicado…

Cuenta una historia que tres hombres observaban con seriedad mientras el Alcalde les informaba de una catástrofe: “La lluvia se ha llevado el puente y, durante la noche, muchos automóviles pueden precipitarse al río”. “¿Qué podemos hacer para impedirlo?”, dijeron ellos.

“Deberían situarse junto al camino y advertir a los conductores que no sigan la carretera principal. Díganles que tomen el camino que va por la orilla del río”, dijo el Alcalde.  “¡Pero conducen demasiado rápido! ¿Cómo les advertiremos?”, apuntaron los hombres.

“Podrían usar carteles y quedarse de pie para que los conductores vean las señales y no sigan conduciendo hasta el puente, mientras tanto buscaré quien repare los desperfectos”, explicó el Alcalde.

Así, los tres hombres corrieron hasta la avenida y se pusieron los anuncios. “Los conductores deberían verme a mí primero”, dijo uno. Su anuncio decía: ‘Puente destruido’. Entonces, caminó varios metros y se mantuvo en primera posición.

“Yo debería ser el segundo”, dijo el hombre cuyo anuncio decía: ‘Reduzca la velocidad’. El tercero dijo: “yo me quedaré en el cruce para que la gente deje la carretera principal y circule por el camino de una sola vía”. Su letrero decía: ‘Siga el camino indicado’ y tenía un dedo señalando el camino más seguro.

Así, los tres permanecieron en su sitio, advirtiendo a los viajeros que el puente estaba destruido. A medida que los vehículos se acercaban, los conductores veían el primer anuncio: ‘Puente Destruido’. Luego, el segundo que decía: ‘Reduzca la Velocidad’ y, a medida que obedecían las indicaciones, podían ver el tercer anuncio: ‘Siga el camino indicado’, con el dedo señalando la dirección que debían tomar. Los automovilistas cumplieron las indicaciones y pudieron seguir seguros. Cientos de vidas se salvaron debido a los tres hombres… pero, después de algunas horas, empezaron a cansarse. . .

El primer hombre tenía sueño y se fue a sentar a un lugar donde pensó que los conductores verían el anuncio mientras dormía. Fue entonces que decidió quitarse el cartel y apoyarlo en una piedra. Al poco tiempo se quedó dormido y su brazo se deslizó sobre una de las palabras de su anuncio. Así que, en lugar de leerse ‘Puente destruido’, solo se leía: ‘Puente’.

El segundo empezó a sentirse tan importante que se quitó el cartel y lo puso a su lado para hacer mejores indicaciones pero no se dio cuenta de que su cuerpo impedía que se leyeran todas las palabras del anuncio. Así, los conductores podían leer únicamente: ‘Reduzca’ y la gente no entendía el anuncio…

El tercer hombre, en cambio, empezó a preocuparse por lo que decía su anuncio: “Siga el camino indicado” (con el dedo señalando la dirección). Le preocupó que su mensaje fuera considerado autoritario, así que decidió cambiarlo y escribió: ‘cualquier alternativa es válida’. A partir de allí los conductores solo podían leer: ‘puente’… ‘reduzca’… ‘cualquier alternativa es válida’, por lo que, lamentablemente, uno tras otro los vehículos cayeron al río y ninguna persona sobrevivió al tremendo error…

Esta historia te enseña a ser precavido y reajustar constantemente tu andar para lograr tus metas. Y, si por cualquier circunstancia de la vida te alejaste del camino principal por seguir señales poco claras… detente… observa con atención donde estas y evita seguir adelante para no caer definitivamente al vacio. Luego ajusta y reacomoda tú andar para ir nuevamente tras tus ideales y trocar pesadillas por sueños alcanzados…

 

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