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Cero al As
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Tab Machado
Tab Machado

Cada vez que veo correr a las personas tras un famoso para sacarse una foto y subirla prestamente a las redes sociales, para presumir amistades que no son tales o un escalón en el podio de las celebridades que es absolutamente ficticio, me acuerdo de la frase de la Generala: “Cero al As”.

La Generala es un juego de dados con el que solía entretenerme mi padre cuando era niño. Se juega con cinco dados y un cubilete y el objetivo es alcanzar el mayor puntaje posible de acuerdo a una valorización establecida para cada jugada, llamada categoría. Existen 10 categorías y la Generala es el nivel mayor, la que se logra formar consiguiendo cinco números iguales en los dados, en las tres tiradas posibles.

Si será importante ese nivel que, si en la primera tirada salen los cinco números iguales (generala servida), se gana en ese momento el partido. Las categorías son, desde sumar los puntos de los números simples del 1 al 6, a los juegos armados y denominados como: Escalera, Full, Póker y Generala (que dejan 30, 40, 50 y 60 puntos respectivamente).

Algunos jugadores se afanan tanto por conseguir las cuatro categorías superiores que, a veces, no lo consiguen y deben conformarse con anotar únicamente puntos a los números, lo que merma sus posibilidades de ganar. Y cuando las casillas de números ya están casi todas llenas, si no salen las categorías superiores faltantes hay que ir eliminando otras líneas con un gran cero. La jugada más pequeña y la que primero se usa para descartar categorías es “cero al as” (donde no se puntúa en el numero 1)…

Al igual que en el juego de dados, la generala de la vida nos obliga a puntuar en la mayor cantidad de categorías posibles para destacarnos y todos corremos con las mismas posibilidades al iniciar el juego. Claro que, a medida que transcurre el tiempo, algunos suman, crecen y se destacan y otros tienen que ir anulando categorías y mermando posibilidades, por lo que hay que saber soportar las contingencias del juego con humildad y decoro, para mantener la dignidad en alto. Por eso, si la vida no nos da la posibilidad de destacarnos, correr tras candilejas de luz refulgente para que nos alumbren aunque sea tenuemente y por un infinitésimo e insignificante momento es, para mí, una jugada de “Cero al As”…

Es que uno es lo que es y colgarse blasones ajenos (que desaparecen al mismo tiempo que se apaga el flash) tan solo para impresionar a terceros, es la forma más triste de querer enmascarar nuestra realidad, ya que demuestra que nos avergonzamos de ella. Les puedo asegurar que es preferible mil veces vivir en el anonimato, que presumir vanamente el reflejo de una luz que no es propia y que, al instante, todos lo notan…

 

 

 

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