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Cien padres o huérfana…

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Ya lo dijo Napoleón que la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana… entonces no nos puede extrañar que haya muchos que se anoten logros, resultados y triunfos que no les competen y cuando el fracaso es propio se lo endilguen a terceros. Bajo este mismo axioma tampoco nos puede sorprender que mucha gente se confunda al valorar el éxito de un trabajo o la consumación de un propósito, felicitando o agradeciendo a aquel o aquellos que mal se lo atribuyen olvidando a su vez, convenientemente, al o a los verdaderos hacedores del logro.

Y hay que tener mucho cuidado de no ponerse reiteradamente la venda en los ojos a la hora de juzgar, conceptuar o, peor aún, retribuir el alcance de un éxito o un beneficio a las personas equivocadas porque puede pasar que, llegado el tiempo de necesidad, cuando apeles una vez más a aquellos que han sido postergados perennemente, te encuentres con una pared sin puertas que no te permita acceder a un nuevo logro.

Cuenta una historia que cierto día un labrador encontró, removiendo con su pala el suelo, un paquete de oro. Todos los días, pues, ofrendaba a la Tierra un presente creyendo que era a ésta a quien le debía tan gran favor.

Pero entonces se le apareció la Diosa Fortuna y le dijo: “Oye, amigo: ¿por qué agradeces a la Tierra los dones que yo te he dado para enriquecerte? Si los tiempos cambian y el oro pasa a otras manos, entonces seguramente echarás la culpa a la Fortuna”…

Para no caer en el mismo error del campesino del cuento y ser justo con quien realiza un logro que te beneficia o te alegra, analiza muy bien quien es el verdadero hacedor de tal éxito para gratificar, felicitar o saludar a quien realmente lo merece. Si no lo haces seguramente generarás rispideces y la ley de causa y efecto, esa que dice que “toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa”, terminará volviéndose en tu contra como un boomerang que te golpeará donde más te duele. Recuerda siempre que el agradecimiento es la memoria del corazón y todo lo que nace allí es lo que guía tu vida para bien o para mal… De ti depende.

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