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Como Don Zapata…
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Tab Machado
Tab Machado

Están en todos lados, intervienen sin que se les pida y todos tenemos un ejemplo cercano que señalar apenas se mencionan sus características… ¿Quiénes son? Los ‘iluminatis’ (iluminados), aquellos que todo lo saben, que nunca fallan, que siempre tienen la verdad de su lado y que no admiten  jamás perder una discusión…

Algunos incluso, aunque sea por un tiempo corto, logran seducir a terceras personas con su verborragia y su pose pero el encanto muere pronto  porque, como esta especie humana no sabe perder jamás, termina al final aburriendo por su estilo y su forma absurda de mantener con argumentos forzados y descabellados, lo que no tiene sustento ni sentido. Cuanto más grande es el complejo de inferioridad de los ‘iluminati’, mayor es su necedad y su intransigencia.

Cuenta una historia que cierta vez un pavo real invitó a una grulla a un festín suculento. Durante el banquete el pavo real pasó hablando de todo lo que él sabía y, fiel a su amor propio, se puso a discutir con los comensales acerca de cuál de los dos (entre él y la grulla) poseía mejores dotes personales.

Abriendo el pavo real su cola, decía que aquel abanico de finísimas plumas no tenía en el mundo otra cosa que le igualara en perfección y hermosura. “Ciertamente”, respondió la grulla, “confieso que eres más hermoso que yo, pero si bien tus plumas son más vistosas que las mías, en cambio no te sirven para volar… Yo, con mis alas, sin embargo puedo elevarme hasta las nubes, contemplando bajo mis pies todas las maravillas de la tierra”.

El pavo real no hizo caso a lo que decía la grulla y, ensoberbecido y dejándose llevar por su verborragia, siguió mostrando su hermoso plumaje a todos, mientras señalaba lo bien que lucía y lo importante que era entre todas las aves. La grulla, entonces, viendo la actitud de su anfitrión y entendiendo que no habría argumento posible para que cambiara de opinión, remontó vuelo y se fue en busca de mejor compañía.

Eso es lo que pasa también en la vida real, la gente termina cansándose de escuchar y escuchar a aquel que nunca quiere oír, ni admitir, el razonamiento ajeno y prefiere dejarlo de lado para ir en busca de mejor compañía… Por eso ten mucho cuidado de presumir que todo lo sabes, mejor aprende a escuchar a los demás sus argumentos, no sea que estés haciendo realidad el viejo dicho de: “Fulano es como Don Zapata: si no la gana, la empata” y con eso quedes solo y olvidado en la alta y escarpada cima reservada en exclusividad para narcisistas y ególatras….

 

 

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