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¿Cómo estás? Bien Gracias
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¿Cómo estás? Bien Gracias

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Carlos Rojas
Carlos Rojas

Este término de ‘Bien Gracias’ lo conocemos, quizá, de más por tanto uso que le damos todos los días en diferentes momentos … Bueno ya estamos en este encuentro nuevamente y otra vez con gusto y respeto querido lector de Ultimas Noticias,  le tengo que rogar acepte mi gratitud por asistir a esta nuestra cita semanal. Y daremos el banderazo inicial con el tema que nos ocupa: del ¿cómo está usted?  Esto parece trillado pero repetidas veces ante quien sea usamos el “bien gracias y usted”, “bien gracias”…

Esto viene a colación porque  estando en el mercadito llegaron un niño y su señor padre y encontrándose  con un amigo le decía éste al recién llegado: “como estas  Salustio” y contestando le dijo “muy bien gracias Bonifacio”.  El niño que iba con su padre se asombró, porque hacia unos minutos les habían dado un golpe en el auto y el pequeño se preguntaba porque su padre decía que todo estaba bien…

Al niño le causó extrañeza esa respuesta y concluyó que al igual que su papá todo el mundo miente o mentimos cuando nos preguntan en el saludo “¿cómo está?” y la respuesta es mecánica diciendo: “muy bien gracias”, ojalá que usted  no mienta…

Yo tenía un patrón al que recuerdo con mucho cariño, don Henry Bellagamba era tan, diría yo, curioso porque cuando le preguntaban: “¿cómo le va don Henry, como está usted?” Él contestaba alegre y serenamente “muy mal gracias a Dios”, respuesta nada usual, pero muy original. La gente solo asentaba con una sonrisa porque esperaban el cotidiano “bien gracias”…

Y es que donde estemos y en la situación que estemos… parece que nunca nada nos es adverso, siempre nos va de maravilla, siempre estamos bien…y así tendría que ser, que siempre nos fuera bien o ¿usted que piensa? Como todos somos unos grandes buscadores, entonces buscaremos la forma de que siempre nos vaya bien y tengo fe que así será…

En el mismo mercadito pero en el estacionamiento (iba decir parqueadero pero mejor estacionamiento) otros amigos comentaban sobre algo así como “desde cuando no vas a tu tierra” y de la charla que tenían tan alegre y animada,  al sentir la pregunta quizá vinieron a su mente cuantas escenas y cosas, que su semblante repentinamente mostró un cambio llenándose de nostalgia y humedeciéndosele los ojos… “Fíjate que hace mucho que no he puesto un pie en mi pueblo, pero pienso que pronto voy a estar por allá y mi boleto no tendrá regreso: solamente será de ida, si, de ida”…

Cuanta gente piensa en el regreso a la tierra donde está nuestra raíz, donde quedó sembrado nuestro ombligo motor de nuestras emociones y centro de nuestra vida. Usted ha escuchado a alguien decir: “cada que voy a mi tierra regreso con mas ánimo, como que visitar a mi gente me hace muy bien” (comúnmente decimos cargar las pilas) y creo que es una gran verdad…

Cada que llegamos a la tierra donde nacimos sentimos que aumenta el poder de nuestra energía, el ánimo por la vida y las ganas de comernos este mundo que se nos hace cada vez más pequeño…

Vuelvo al camino para que recordemos que ahí está nuestro ombligo o sea nuestra pila,  nuestra energía sagrada con la que volvemos a reconectarnos o recargarnos para seguir caminando y buscando…

Cuanta gente, sin importar cual haya sido su punto de partida para llegar por estos lares, siempre la mayoría pensamos en regresar, más cuando nos abraza la nostalgia o nos invade la tristeza. Ahí pensamos en la magia del regreso… Bendito Dios que los hombres o la humanidad soñamos, buscamos y cuando despertamos o encontramos, cambiamos de idea… Primero queríamos venir y después nos queremos regresar, entonces complazcámonos, cumplámonos  para no sufrir,  porque la nostalgia es el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar.

Todo esto mezcla añoranza, nostalgia, melancolía…tenemos que saber lo que queremos para no sufrir, para no ignorar. Tengo dolor de no saber de ti, de no verte, te extraño, te echo de menos y cuantas tiernas cosas… Ya con esta los dejo en paz, hemos tocado la  añoranza, esta proviene del verbo  añorar, que nace del catalán ‘enyorar’ derivado del verbo latino ignorare… ignorar o sea no saber de algo… Así que la añoranza o la nostalgia se nos revelan como el dolor de la ignorancia al no saber de algo o de alguien.

Como invitación, investigue, investiguemos para no sufrir, para no ignorar… Gracias por leer Ultimas Noticias y cuando le pregunten  “¿cómo está Usted?” diga “bien gracias” y ojalá que sea así para no mentir…

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