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Como me veo… ¿me ven?

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Tab Machado
Tab Machado

Regularmente, a diario, nos paramos frente al espejo y reconocemos inmediatamente nuestra propia figura. Es más, sabemos que ese de ahí enfrente es nuestro fiel reflejo y, por lo general, terminamos concordando con agrado que así somos y así nos vemos pero… (siempre existe un pero ¿verdad?) ¿Es esa la imagen que ven los demás de nosotros?

Profundicemos un poco, sumémosle al estricto sentido físico todas las pertenencias étnicas, culturales y espirituales que nos han legado, para entonces descubrir las reales diferencias que existen entre lo que nosotros nos vemos y nos sentimos, con la percepción que tienen los demás acerca de nuestra persona. Este muy buen ejercicio lo aprendí días atrás en una reunión de trabajo y creo que todos, absolutamente todos, deberíamos hacer equilibrio en esa delgada línea que separa ‘me veo/me ven’, aunque sea un momento, para saber sin equívocos dónde estamos situados realmente y entender que para ciertas personas (radicales por lo general) no basta simplemente con ser o parecer, sino también (para ellos) es importante pertenecer total y completamente al estereotipo que profesan y entienden, para así vernos como sus iguales…

Es por eso que hoy la discriminación y el racismo han recrudecido peligrosamente, intensificándose y acentuándose a la máxima potencia por lo que, quizás, como tú te veas y te sientas ya no sea suficiente para aquellos que, radicalizando al límite posible sus preferencias, generalizan y estigmatizan a todo aquel que tenga tan solo un leve punto de contacto con lo que no comulgan o ven de buen modo.

Por ejemplo y para ser gráficos: sabemos claramente que en la actualidad toda aquella persona que provenga desde allende la frontera sur lleva el estigma (gracias a los dichos discriminatorios que todos conocemos) de ‘violadores’, ‘criminales’ y ‘mediocres’… Lógico es que, como la gran mayoría de los inmigrantes no es ninguna de esas cosas, no se sientan identificados con esa versión pero, como los que discriminan solo ven lo que quieren, nadie está a salvo de su obtuso pensamiento.

Incluso no quedan liberados de este estigma ni siquiera aquellos que son nacidos en Estados Unidos y creen que eso no los roza de ninguna manera pero, recuerden, no es lo que uno sea o sienta (en este caso) sino como a uno lo ven… Así que, si esas personas nacidas en este país llevan un apellido de ascendencia hispana (sin importar el color de la piel y rasgos culturales, ni nada por el estilo), los radicales los tomarán como parte del grupo que discriminan. No les importa más nada, tan solo el apellido de ascendencia hispana sirve para incluirlos en el estereotipo que tienen formado en su mente, así la persona sea nacida aquí de segunda, tercera o hasta cuarta generación…

Lamentablemente el muro que tanto se pregona instalar en la frontera como un obstáculo físico ya se ha instalado previamente y, mucho más alto aún, en las mentes de muchos y, nos guste o no, lo seamos o no, nos creamos o no, nos coloca absolutamente a todos los que somos hispanoamericanos o parte de su descendencia (aunque sea muy, muy, muy lejana) de un solo lado de esa prominente muralla de ignorancia que no deja ver mas allá de la nariz…

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