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¿Cómo puedo?

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Es tiempo de navidad, de familia, reencuentros, abrazos y fiestas, sin embargo me cuesta contagiarme de esa sensación sin sentir un tremendo vacio y que al final la sonrisa se termine convirtiendo en una mueca de lo que siente el alma… Y es que, ¿cómo puedo asociarme a esa alegría colectiva cuando muchas familias están desmembradas debido a la intransigencia e intolerancia? Como puedo alegrarme cuando hay personas que incitan a la discriminación, exclusión y aislamiento de otros semejantes tan solo por ser diferentes…

Como puedo ser feliz cuando un informe de Naciones Unidas estima que actualmente hay 21 millones de personas esclavizadas en el mundo y entre ellas hay 5,5 millones de niños.

Como puedo sentir dicha si alrededor de 793? millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa. Eso significa que casi uno de cada nueve personas en la tierra no tiene suficientes alimentos…. y no solo para estas fiestas, sino para todo el año. Aunque parezca mentira, al día de hoy, una de cada nueve personas carece de alimentos suficientes para comer y más de mil millones de personas aún viven con menos de 1,25 dólares al día.

Como puedo estar alegre cuando la tierra se desangra y ni siquiera los líderes mundiales que recientemente se reunieron en Paris pueden unirse en un solo propósito para frenar las consecuencias de la avaricia del hombre.

Como puedo pensar en festejar cuando un tercio de la producción mundial de alimentos, una cantidad suficiente para alimentar a 2.000 millones de personas, se pierde o desperdicia anualmente.

Como puedo tener esperanza y creer en un mundo mejor cuando la organización internacional Oxfam ha advertido que el próximo año la riqueza del 1% más rico de la población del planeta superará la del 99% restante, a menos que se revierta la actual tendencia de desigualdad y concentración de riqueza. El informe prosigue diciendo que la riqueza acumulada por el 1% más rico de la población se ha incrementado, pasando de un 44% en 2009 a un 48% en 2014. A este ritmo, para el año 2016 habrá alcanzado el 50%. En el 2014, los selectos miembros de esta élite del 1% mundial tenían de media una riqueza de 2,7  millones de dólares por adulto.  Del 52% restante de la riqueza mundial, la mayor parte (el 46%) está en manos del 20% más rico y el 80% restante de la población comparte tan solo el 5,5% de la riqueza mundial: 3,851 dólares de media por adulto, lo que equivale a 1/700 parte de la riqueza media del 1% más rico de la población mundial.

No hay duda que a los seres humanos se nos ha resfriado el alma y la gran mayoría persigue como único fin la exaltación del ego, el dinero, el poder y la ostentación. Entonces pregunto ¿cómo puedo sentirme feliz en esta época navideña si el predicamento de Jesús para la humanidad fue de amor al prójimo, humildad, caridad bien entendida, perdón y misericordia y nuestras acciones diarias son la antítesis de todo esto? Recordar… eso es lo que hago estos días, evocar el camino que nos fue marcado y mirar con vergüenza lo lejos que nos encontramos de la ruta hacia un mundo mejor. Mientras tanto, lo único que me queda es conservar la tenue e ingenua esperanza de que, quizás, algún día encontremos el rumbo perdido pero sé que eso será, como dicen en mi pueblo, ‘cuando las gallinas tengan dientes’…

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