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Con ganas de vivir

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Jacqueline Camacho-Ruiz

¿Cuándo fue la última vez que te aferraste a la vida? ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a un ser querido lo mucho que lo quieres, sin importar lo errores que hayan cometido? ¿Cuándo fue la última vez que contemplaste el cielo y te diste cuenta de su infinidad y tu pequeñez? ¿Cuándo fue la última vez que respiraste felicidad y disfrutaste la vida al máximo sin reservas ni miedos?

Hace tan sólo unos días, mi familia fue invitada a una reunión que me hizo recordar la importancia de vivir a cada momento como si fuese el último.  A simple vista, esta reunión familiar era como cualquier otra; la comida estaba deliciosa, las actividades a la orden y el entretenimiento de lo mejor.  La gente era muy amable y cordial, era la primera vez que éramos invitados al corazón de su familia y nos sentimos como en casa.

Todo transcurría como esperado…me tomé un momento para observar a los presentes ya que me habían dicho que entre ellos se encontraba un familiar con cáncer terminal.  Por la sensibilidad de la situación, yo no quize preguntar quién era esa persona, pero no pude evita el pensar como esta linda familia desearía que el tiempo se detuviera en medio de la alegría y la felicidad que se respiraba en esta reunión.

El simple hecho de pensar que una vida entre nosotros se estaba extinguiendo ante nuestros ojos, me conmovió.  Paso el tiempo, y comencé a darme cuenta que había una persona en particular que estaba más feliz que las demás.  Que sonreía genuinamente a todos a su paso…que quería ser parte de cada actividad, de cada foto, bailar cada canción.  Que abrazaba más fuerte que las otras personas, que disfrutaba cada aperitivo, cada bebida y cada invitado.  Fue inevitable darme cuenta que ésta persona fue a la que se referían.  No me dijeron, pero yo me di cuenta por sus acciones y por sus notables ganas de vivir y disfrutar cada momento.

En medio del bullicio y la música, no puede evitar sentir una tristeza profunda en mi corazón y hasta derrame una lagrimas.  ¿Cómo era posible que no se pudiera hacer nada para rescatar a esta persona que muestra unas ganas profundas de vivir?  El hecho de tan solo pensar que su vida se apaga y no hay nada que uno puede hacer al respecto, es frustrante.  La impotencia de no poder parar el tiempo y evitar que su familia viva esos momentos difíciles.  Aún mas tristeza sentí cuando recordé cuantas veces yo había dejado pasar reuniones familiares sin disfrutar por estar preocupándome por las cosas mundanas que no tienen ningún impacto verdadero en el significado de la vida.

Es un hecho que esta persona nos abandonará pronto.  También es un hecho que cada uno de nosotros también lo hará.  Aunque no sabemos la fecha, no lo podemos evitar.

Y ahora te pregunto: ¿Serás tú la persona que disfruta cada momento al máximo o la que se queda esperando que la vida se mejore para un día darse cuenta de que todo estaba en sus manos?

Comienza a vivir hoy. No se te olvide mandarme tus ideas para esta columna a jackie@jjrmc.com

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