Home Editoriales Con instrucciones y fecha de caducidad
0

Con instrucciones y fecha de caducidad

0
0
Tab Machado

Si usted es asiduo comprador sabrá que todos los productos en los anaqueles vienen hoy con instrucciones para su óptimo uso y, la gran mayoría también, con fecha de caducidad. Es así como el fabricante nos informa y advierte la mejor forma de elaborar, preparar, ensamblar o poner a funcionar algo y, en los productos perecederos, la fecha de vencimiento de los mismos.

Hay personas que creen que ‘saben todo de todo’ y, al adquirir un artículo, no se fijan en la guía del fabricante, simplemente aplican ‘su lógica’ y ‘habilidad’ para utilizarlo por lo que casi nunca usufructúan todo su potencial, desconocen funciones (algunas, quizás, hasta básicas) que les permitiría disfrutarlo más y jamás logran sacarle un rendimiento total. Claro que ellos se sentirán orgullosos de lo logrado hasta que alguien les demuestra que, si hubiesen seguido las instrucciones del productor, podrían haberlo aprovechado mucho más de lo que lo han hecho.

Otros, ante la necesidad y premura de sacarle el mayor rendimiento posible al artículo comprado, lo usan más allá del límite de las especificaciones dadas y entonces el producto se echa a perder.

También están aquellos que, habiendo deseado tanto el artículo que finalmente tienen en su poder, lo restringen en su uso para que ‘dure para siempre’ y lo retienen casi que obsesivamente para que nadie más lo usufructúe y solo lo puedan disfrutarlos ellos.

Del mismo modo, hay personas que tienen la posibilidad de adquirir casi todo lo que hay en una tienda y se vuelven adictos a comprar lo último que ha salido al mercado, porque ese es el único modo que tienen de mostrarle a quienes les rodean, su superioridad y poder. Estos individuos son obsesivos y siempre están a la espera de lo que vendrá, haciendo acopio de cuanto sale al mercado, ya que tienen que satisfacer su ego y su ‘prestigio’, manteniéndose a la vanguardia de todo. También están aquellos que no tienen el poder adquisitivo de estos últimos pero que se esfuerzan por comprar lo que estos pueden, para igualarse a ellos y tener así una autoestima ‘más alta’.

Dentro de esta increíble gama de compradores están los que adquieren un producto sin saber para qué y terminan dejándolo olvidado por cualquier lugar y/o los que son perezosos y después de adquirir el bien simplemente no lo usan porque da mucho trabajo hacerlo…

Finalmente están aquellos que compran un artículo teniendo claro que utilidad le van a dar, siguen las instrucciones del fabricante, advierten incluso (por inventiva propia) nuevos usos y disfrutan del bien sacándole mucho más ventajas de las que esperaban pero esos, lamentable y tristemente, son la auténtica minoría…

Tal cual estos ejemplos, la vida nos pone en su anaquel (de la misma manera) miles de oportunidades que vienen con instrucciones y fecha de caducidad, pero la gran mayoría las usa inapropiadamente sin sacarles el máximo provecho, otros en cambio las dejan pasar indolentemente hasta que la fecha de vencimiento las deja inoperables.

Están también aquellos que, teniendo las oportunidades, no las usufructúan porque son demasiado perezosos y los que creen que por poseerlas son más que los demás. Lamentablemente son muy pocos los que toman las oportunidades y las usufructúan convenientemente, tal cual indica el manual y hasta les sacan mayor rendimiento aplicando su impronta personal, logrando destacarse netamente sobre el resto.

Si creen que la vida no les ha brindado las oportunidades que se merecen a lo mejor, en realidad, es que las han desperdiciado o no las han aprovechado como corresponde, dejándolas pasar por algún motivo. Puede ser, incluso, que habiendo tenido en sus manos algunas de ellas, por dejarse estar las hayan perdido.  Por eso, la próxima vez que atraviesen la puerta del supermercado de oportunidades, observen  cuidadosamente los anaqueles, determinen qué productos les interesan y procedan como dice el manual aplicando, incluso, un toque de su talento para hacerlas rendir más y verán como el milagro se produce. Lo único que jamás deben de olvidarse es que dichas oportunidades, como buen producto perecedero, vienen con fecha de caducidad y que si no la utilizan a tiempo y adecuadamente jamás fructificarán…

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *