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Con Judith de la Mora- Macías recordamos historias de migrantes… Una escalera al éxito
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Con Judith de la Mora- Macías recordamos historias de migrantes… Una escalera al éxito

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Judith de la Mora- Macías, Directora del Centro de Integración y Desarrollo (CID) de Melrose Park, nos contó acerca del trayecto recorrido desde su Tepatitlán natal hasta un presente colmado de éxito.

La perseverancia, persistencia, tenacidad y paciencia que ha demostrado Judith de la Mora- Macías para ir subiendo peldaño a peldaño la larga escalera al éxito es un ejemplo para aquellos que quieren superarse.

Judith comenzó la plática diciéndonos que, “en México he estado unos 10 años en total, de idas y venidas entre allá y acá. En realidad yo nací en Tepatitlán pero mis papás me traían y me llevaban constantemente. El tiempo que mas duré en México fue de 1990 a 1998 y luego, como mi papá siguió viniendo para acá, cierto día dijo: ‘saben que, yo no puedo estar solo… vénganse otra vez. Y yo en ese tiempo me podía haber quedado, pero decidí que quería seguir a mis papás y ayudarlos en lo que pudiera”.

“En realidad yo me propuse venir por un año, como todo el mundo, pero ha ido pasando el tiempo y, al final, ya he ido perdiendo la cuenta”, agregó entre risas la Directora del CID.

Más delante de la Mora- Macías explicó que, “uno sufre mucho en las idas y venidas de un lugar a otro porque, apenas te estás adaptando a algo y te cambian otra vez tu ambiente. Luego te estás adaptando a otra cosa nueva y… otra vez a cambiar de ambiente. Eso te vuelve cohibido, porque cuando vienes acá se burlan de ti por cómo te vistes y hablas y cuando vas para allá, también se burlan de ti por cómo te vistes y hablas… entonces uno se vuelve más inseguro porque terminas no siendo ni de allá, ni de acá”.

“Cuando decidí por fin venirme con mis papás, me dije: ‘me voy un año, me alejo de aquí, hago algo diferente y ya me regreso luego a buscar otras oportunidades.  Eso era lo que yo veía: venir, ayudar a mis papás, acomodarnos otra vez y luego regresar nuevamente como había sido siempre mi vida”, añadió.

Pero el tiempo empezó a pasar y Judith fue encontrando cada vez más motivos para permanecer en Chicago. “La transición de quedarme definitivamente fue muy suave, porque nunca pensé que iba a permanecer aquí. Yo siempre estaba viendo que podía hacer allá, como podía encaminar mi futuro en Tepa, porque siempre mi intención era ver que iba a hacer allá. Llegó un momento que, viendo que trabajaba solo con la mira de volver, me puse a pensar que era lo que quería realmente para mi vida. Así que empecé a abrir los ojos a las oportunidades que se me presentaban acá, a la chance que tiene uno de ir a estudiar a un colegio, aunque sea una clase de computación, pero hasta eso te sirve cuando empiezas a ver hacia el futuro”.

“Justamente, pensando en lo vivido, puedo decir hoy que tanto me ha servido lo que viví en México como lo que he vivido aquí. Todos los valores, mi ética, la aprendí en México y siento que la persona que ahora soy es porque lo aprendí allá”, dice con lágrimas en los ojos que reflejan el gran orgullo por sus raíces y las enseñanzas recibidas.

Posteriormente Judith explicó que, “los valores y la ética uno lo aprende porque lo vive y también cuando ves lo que la gente batalla cuando llega aquí. Cuando yo decidí cambiar lo que pensaba y comencé a buscar nuevas oportunidades lo primero (no lo mas fácil) que se me presentó en el camino fue lo de trabajar en bienes y raíces. Que fue muy difícil para mí pasar el examen porque eran muchas leyes y todo era completamente nuevo. Sin embargo me dije: quiero hacer algo diferente así que por aquí lo voy a hacer. Al principio uno piensa en hacer dinero con el trabajo pero, después, cuando convives con la gente empiezas a ver las necesidades y las esperanzas que tienen, entonces tu perspectiva cambia y no solo es vender casas, sino más bien ayudar a las familias en un sinfín de cosas que van necesitando”.

“Más adelante conocí a la Federación Jalisciense y fue cuando me empecé a  involucrar en FEDEJAL. Nunca pensé que eso me llevaría a lo que hago ahora”, agregó.

En cuanto a su presente De la Mora- Macías señaló que, “siento que lo que he logrado y lo que soy hoy me permite ayudar cada vez a más personas, entonces crece en mi la responsabilidad de lograrlo y también de hacer más por la comunidad”.

“FEDEJAL (de la que fue presidenta) ha sido para mí una gran enseñanza. La organización me permitió sacar algo de mí que no sabía que estaba allí y me ayudó a aprender a lidiar con muchas cosas. Ha sido un aprendizaje muy bueno y todos los días uno aprende cuando hace servicio social para la comunidad. No es muy fácil, pero si tiene mucha satisfacción. En cuanto a ser Directora del CID significa para mí un gran reto, porque es algo nuevo y diferente. Es ver como uno encuentra la forma de ayudar a la comunidad de una manera intelectual, encontrando recursos para que todos los integrantes de las familias de la  comunidad puedan desarrollarse y mirar hacia un futuro mejor. El tema es ayudarlos a todos, desde niños y adolescentes hasta adultos y adultos mayores. Entonces la misión ahora es detectar las necesidades existentes en la comunidad y encontrar los recursos necesarios para superar esas necesidades”, añadió.

La emoción vuelve a aflorar en los ojos y en la voz de Judith cuando hablamos de su esposo, Jesse Macías. “Jesse es todo para mí”, dice muy emocionada. “Jesse es lo mejor de mi vida. Jesse, además de que me deja ser, me apoya en forma constante y está ahí todo el tiempo. Jesse es un ángel que Dios me mando y se lo agradezco mucho”.

Finalmente De la Mora- Macías se refirió a su futuro y sus metas, diciendo que “aún me faltan muchas cosas de mi lista por lograr. Creo que siempre me he dedicado más en trabajar y ser responsable y no me he dado esos gustos que siempre he querido tener la oportunidad de hacer. Yo siempre he querido pintar y, por una razón u otra, no he podido. Entonces esa es una de mis mayores metas y también terminar de aprender francés”.

“Creo que en mi vida todo ha pasado en el momento y de la forma que debería de haber pasado… y todo eso me ha llevado a donde tenía que estar. Me siento feliz por lo logrado y sigo trabajando en todas las cosas que aún quiero lograr. Aquella idea de volver aún está en el fondo de mi corazón, pero es la idea de volver a aquello que dejaste, no a lo que es la vida de hoy… Cuando te vienes piensas que el tiempo se detuvo. Pero cada vez que regresas es diferente y ves diferente.  Entonces… sí quieres regresar y sí volver, pero sabes que nunca sería igual. Así que puedo decir que por ahora este es mi destino, pero quien sabe lo que nos deparará el futuro. La vida sigue, todo pasa y uno no debe de quedarse jamás estancado ni dejarse estar. Hay que estar siempre en movimiento hacia adelante”, concluyó…

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