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Con los dedos de la mano…
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Con los dedos de la mano…

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Tab Machado
Tab Machado

En el mundo intrincado que vivimos, donde las relaciones sociales se magnifican en grado sumo porque el ser humano precisa del reconocimiento continúo de sus valores y la aprobación de los demás para poder subsistir a su anonimato universal, la amistad ha ido degradando su aspiraciones hasta llegar a convertirse en una tenue cortina de humo tras la que afilan sus colmillos la conveniencia, la ventaja, el provecho propio, el interés y la feroz y más pura individualidad…

Parece un profundo contrasentido decir que tras la palabra amistad (del latín amicus, amigo, que posiblemente se derivó de amore, amarse) se escondan todos esos tendenciosos sentimientos de individualidad y egoísmo, sin embargo basta echar tan solo una leve mirada al mundo de las relaciones interpersonales para admitir que la amistad cada día se degrada mas y pierde terreno vertiginosamente a manos de la conveniencia…

La verdadera amistad, esa que es indeleble, indestructible y que se cuenta con los dedos de la mano se construye en base a fidelidad, sinceridad y constancia y se mantiene por siempre con confianza, empatía, simpatía, amor y, sobre todo, reciprocidad…

Cuenta una historia que dos amigos iban por el mismo camino hablando de lo unidos que eran y de la importancia de su amistad cuando, de repente, apareció un oso y los empezó a perseguir afanosamente. Uno de ellos logró subirse precipitadamente a un árbol y allí se escondió pero el otro no tuvo tiempo de hacerlo porque era más lento y, cuando estaba a punto de ser atrapado, se dejó caer en el suelo y se hizo el muerto.

El oso entonces le arrimó el hocico y le olfateaba, mientras él contenía la respiración porque dicen que los osos no tocan un cadáver. Cuando finalmente se marchó el hombre que se había subido al árbol con mucha curiosidad le preguntó al otro qué le había dicho el oso al oído y éste respondió: “No viajar en adelante en compañía de amigos semejantes, que no permanecen al lado de uno en los peligros”…

La sencilla fábula que les narramos demuestra que las desgracias y los problemas son un filtro ideal que prueba a los amigos de verdad… Recuerda siempre que la palabra amigo no debe de ser confundida jamás con otras como ‘conocido’, ‘compañero’ o ‘camarada’ y que la amistad se fragua con el tiempo y se mantiene con reciprocidad…

 

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