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Cosecharas tu siembra

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Tab Machado

El ser humano se ha dejado subyugar definitivamente por el poder y se ha convencido de que con dinero se puede comprar todo: los bienes muebles e inmuebles y también los bienes intangibles como el amor, la fidelidad, los valores morales, la educación social, la fe, la eternidad y hasta, mire Usted, el talento propio y ajeno.

Quizás los bienes muebles e inmuebles pueden ser adquiridos y mantenidos indefinidamente de esa forma pero los intangibles, aunque se pudiesen comprar con dinero, su pertenencia y conservación para el adquiriente será efímera, momentánea y fugaz, porque el verdadero mundo espiritual y el de los valores humanos no cotizan ni se mantienen con el refulgente brillo del oro. Los valores intangibles solo pueden ser adquiridos, mantenidos, sustentados y sostenidos en el tiempo, mediante una relación de igualdad reciproca basada en los mismos valores que se buscan.

Cuenta una ilustrativa historia al respecto, que un noble inmensamente rico decidió un buen día que debía contar entre su séquito con un trovador que compusiera y cantara himnos y alabanzas a su persona. Para ello, mandó contratar al mejor juglar que hubiera en todo el mundo.

De regreso los enviados contaron que, en efecto, habían hallado al mejor rapsoda del mundo, pero que éste era un hombre muy independiente que se negaba a trabajar para nadie. Sin embargo el noble no se dio por satisfecho y decidió ir él mismo en su búsqueda. Cuando llegó a su presencia, observó que el juglar, además de ser muy independiente, se encontraba en una situación de franca necesidad y pobreza.

“Te ofrezco una bolsa llena de oro si consientes en servirme”, le tentó el rico. “Eso para ti es una limosna y yo no trabajo por limosnas”, contestó el rapsoda.

“¿Y si te ofreciera el diez por ciento de mi fortuna? “, insistió el noble rico… “Eso sería una propuesta muy injusta y yo no podría servir a nadie en condiciones de desigualdad”, dijo pacientemente el trovador.

El noble rico insistió: “¿Y si te diera la mitad de mi fortuna accederías a servirme?” Entonces el juglar volvió a responder diciendo: “Estando en igualdad de condiciones no tendría motivo para servirte”.  “¿Y si te diera toda mi fortuna?”, dijo desafiante el noble y el rapsoda dio por cerrada la conversación diciendo: “Si yo tuviera todo ese dinero, no tendría ninguna necesidad de servir a nadie”.

Como acabamos de ver y lo hemos dicho al principio: el dinero puede comprarlo casi todo, pero jamás podrá adquirir a perpetuidad los valores intangibles que hacen la verdadera esencia del ser humano. El dinero puede comprar una casa pero no un hogar, puede comprar una obra de arte pero no el talento del autor, puede comprar un título pero no educación social, puede comprar placer pero no amor, puede comprar compañía pero no una verdadera amistad, puede comprar la tierra pero no el cielo y puede comprar un crucifijo pero no un salvador… Por eso, recuerda siempre que hay una máxima que dice que cosecharás tu siembra, así que gánate el respeto y amor de los demás por lo que eres y no por lo que tienes…

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