Home Editoriales Carlos Rojas Créalo o no…
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Créalo o no…

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Saludos para todos amigos de Ultimas Noticias gracias por estar aquí, nos place recordar y entregarles esta gran hermosa leyenda mexicana y que todavía en época de  viajes espaciales, mundo digital y del calentamiento global, en muchas partes de México se sigue escuchando a una mujer llorando la muerte de sus hijos… es La Llorona.

Los abuelitos cuentan a sus nietos esta antigua leyenda y hasta una canción de rock’n roll refleja esta mítica mujer.

La llorona es una mujer sin rostro ni edad, es diosa portadora de un mensaje funesto. En “Visión de los vencidos”, libro escrito por Ángel María Garibay, se recogen  presagios que los mexicas, el imperio del México prehispánico, recibieron de sus dioses antes de la llegada de los españoles.

Uno de estos presagios  hace referencia a una mujer, la Cihuacóatl o mujer serpiente, que vagaba lamentándose por las calles de la Gran Tenochtitlán: “¡hay mis muy queridos hijos, ya llega nuestra partida… ya estamos a punto de perdernos! ¡Oh, hijos míos!… ¿a dónde os llevaré?”…

Curiosamente, con la conquista de los españoles, el eco de la Cihuacóatl se dispersó y en cada región se fusionó con la imagen de varias deidades femeninas: Auicanime “la necesitada, la sedienta”, diosa del hambre de los tarascos de Michoacán; Xtabai, diosa del suicidio según los mayas de la Península de Yucatán; Xonaxi Queculla,”la señora de la red de carne”, deidad de la muerte, del inframundo y de la lujuria entre los zapotecos, en Oaxaca…

Y también surgió  la versión “colonial” de una hermosa y joven mujer que, rechazada por el hombre que amaba, ahogó a sus hijos y luego se suicidó. Al llegar a las puertas del cielo, Dios le preguntó por sus criaturas y ella contestó: “No lo sé, mi Señor”, así que la regresó para buscarlos. Y así pasó la pobre mujer los siglos de la Colonia, los años de Independencia y la Revolución, buscando a sus hijos por todas partes…

La escritora mexicana Carmen Toscano describió en “La Llorona” (1959)  cómo estremecía a los habitantes de la Nueva España: “Dicen que su grito más doliente lo lanza al llegar a la Plaza Mayor, que allí se arrodilla y, vuelta hacia donde estaban los viejos teocalis de los indios, besa el suelo y clama con angustia y llena todo de aflicción. Cuentan que amó intensamente… Que fue abandonada…Que cometió un horrible crimen… Que hizo correr la sangre de los suyos”…

Hoy, la ciudad de México, donde nació su leyenda, tiene otro ritmo y sus sonidos son abrumadores, aún a altas horas de la noche. Los niños no son tan crédulos y los abuelos ya no cuentan tantas historias. Pero en sitios donde la noche aún inspira temor, habrá todavía quien escuche el lamento de La llorona… Así que cuidado porque le puede salir la llorona, ahí en la bodega, en el taller, en la curva que con amarillo dice precaución, ¡Donde quiera salta la liebre! Gracias por leer Ultimas Noticias… Gracias y Bendiciones para todos, en todo…

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