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¿Cuales dones? ¿Cuales virtudes?
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¿Cuales dones? ¿Cuales virtudes?

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Carlos Rojas
Carlos Rojas

Aquí estamos frente a otro otoño viendo como las hojas de los árboles caen una a una como las hojas del calendario y la lucha por la vida es cada día una constante búsqueda por ser feliz y muchos tenemos la felicidad porque ella vive con nosotros y no nos damos cuenta… Tenemos que observarnos, conocernos para encontrar esa felicidad que tanto buscamos y tontamente creemos que se esconde para que no la hallemos….

Otra vez vendrá la celebración de Acción de Gracias, el día del pavo,  que por cierto el pobre pavo no quisiera ser el invitado central a esta bendita fiesta donde nos reunimos con la familia, amigos, vecinos y a muchos llamamos para desearles lo mejor… Todo esto es maravilloso y necesario para que nos mantengamos juntos construyendo buenos deseos entre nosotros en un día tan especial, una fecha para agradecer por todo lo que somos y todo lo que tenemos, sobre todo la vida y la gran oportunidad de saberla vivir… Cuando digo esto de saberla vivir, viene a mi mente una máxima que dice: “no le temas a la muerte… témele más a la vida sino la sabes vivir”.  Así que la vamos a vivir porque esperar cada celebración anual para decir gracias es algo que debemos hacer todos los días, a cada instante. Quizás usted lo haga, pero la mayoría ni siquiera nos acordamos de decir gracias  porque hoy desperté. Con qué facilidad perdemos esa oportunidad de ser felices acercándonos a nuestro Ser y agradecerle por la vida, por el solo hecho de respirar, por permitirnos navegar y alcanzar el puerto que buscamos, por ver el sol y despedirlo cada día… tantas virtudes y dones recibidos. Seguramente muchos nos preguntaremos: ¿Cuales dones? ¿Cuales virtudes?  Y la respuesta volverá a ser la misma…

No nos hemos detenido a meditar en nosotros para poder conocernos, pensamos siempre en competir  contra mi primo, mi cuñado,  mi vecino, mi patrón… ¿por qué van a tener más que yo?

Yo, yo, si… yo debo tener la casa mas grande, la más bonita, la mejor camioneta o mal llamada troca.  En todo lo material, vano y pasajero queremos ser siempre los primeros sin saber que si nos conociésemos mas, todo lo que soñamos, anhelamos o buscamos con tanta desesperación, lo conseguiríamos casi automáticamente…  La fórmula es ser agradecidos de todo y con todos, porque ese todo somos nosotros mismos. Siguiendo ese camino que es Luz, nuestro Ser se manifestaría con bonanza, alegría y la celebración para dar gracias ya no sería cada año,  sino a cada instante y todos los días…porque mi corazón  y el corazón de cada uno de nosotros no trabaja  por horario, trabaja toda la vida y palpita a cada instante, estemos dormidos o despiertos.

Por ahí tendríamos  que empezar nuestra gratitud y decirle gracias a nuestro Ser que nos habla en cada palpitar en cada pulsación, enviándonos mensajes que no podemos entender y mucho menos podremos escuchar.

Hemos tomado el hábito de que no celebramos si el Refri no está lleno de cheves bien heladas y los amigos llegan con más porque si la celebración no es así, el ambiente no se prende y según la mayoría  tenemos que decir salud de esa manera, para que podamos alcanzar la felicidad…

Muchas veces, cuando sentimos que nos está llegando la alegría, es porque nos estamos entonando o dejando que las cheves y el vino nos tomen a nosotros. En ese momento alguien jocosamente dice, mira a fulanito ya se está poniendo alegre y la celebración que era para dar gracias se torna en agonía amarga y desagradable…Olvidaba decir que en estas reuniones hay mujeres, niños y también personas que no conocemos y, por ende,  el buen ejemplo tiene que estar presente, ya que es de vital importancia….

Nosotros, los que supuestamente tenemos razón  por ser mayores, tenemos la responsabilidad de trazar el camino a seguir  y dar el buen ejemplo, porque ya crecidos ellos decidirán el camino que tomarán y a donde quieren llegar, pero siempre con la bandera de la gratitud, así perdonaremos todo a todos  y agradeceremos todo de todos.

Tenemos que darnos cuenta que no vale la pena creer, sino saber y conocer la verdad y entonces la verdad nos hará libres y nuestro corazón nos guiará, porque urge un cambio en esta sociedad y la interrogante es ¿Cómo?  Hay necesidad de cambiar al individuo, pero hay que prepararlo desde antes de  engendrarlo, antes de nacer y en los primeros años de su infancia, para que su conducta sea guiada desde el principio hasta el fin  por una cultura consciente y superior…

 

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