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Cuando las preguntas no tienen respuestas

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Tab Machado

Siempre he considerado que cada pregunta tiene su respuesta, así como cada causa su consecuencia, pero a veces me cuesta muchísimo asimilar, discernir y responder algunas reflexiones y/o preguntas que me realiza la gente.

Sin ir más lejos, esta semana alguien me dijo: “¿Usted cree que vale la pena ser bueno en esta vida?” Y sin esperar respuesta prosiguió diciendo, “aun con errores yo he sido lo que se cataloga en la sociedad ‘una buena persona’. Es más, si pregunta por mí a cualquier persona que me conozca le dirán que soy buena gente. Ayudo a los demás, trabajo duro y me esfuerzo como el que mas, nunca me quejo de la parte que me toca, dono mi tiempo a la comunidad y soy un buen esposo y padre de familia, pero ¿sabe qué? Parece que nadie lo nota, parece que mi esfuerzo y mi buena actitud valiera menos incluso que aquellos que tienen evidente mala intención ya que, incluso, ellos reciben más ayuda, mejor paga y hasta mayor consideración que la que merezco yo… Dígame Usted… ¿vale la pena ser bueno?”…

¿Tiene usted una respuesta para este buen amigo que no sea un simple y trillado cliché? ¿Hay alguna respuesta convincente, creíble y/o contundente que pueda uno confrontar a la realidad planteada? ¿Es bueno ser bueno? ¿Vale la pena serlo? ¿Tiene su recompensa actuar positivamente?

En una sociedad humana egoísta y codiciosa, donde se celebra la ‘viveza’ por encima de la inteligencia,  se privilegia la afinidad  por sobre la capacidad y se satisface por medio de la adulación, no es de extrañar que le sea difícil avanzar a una persona honesta, que confía en su capacidad y esfuerzo personal por sobre cualquier otra cosa.

Creo que los seres humanos se han acostumbrado tanto a tratar con sus congéneres imponiendo un código de interés propio, individual y personal, que cuando se enfrentan a una persona que no los trata de esa manera o lo dejan de lado porque los desconcierta y les da miedo el no poder descubrir la motivación de su par o lo usan y exprimen hasta la última gota de utilidad, olvidándose hasta con desprecio de las necesidades de quien actúa bien por convicción y no por provecho.

Haciendo esta salvedad y en lo que a mí concierne digo que si vale la pena ser bueno, que es lo esperable en los seres humanos  y que es necesario gente noble para traer un poco de esperanza a esta sociedad terriblemente egoísta. Claro que no me animaría a decir contundentemente que ser bueno deja buen rédito en los bolsillos… pero en el alma, espíritu y/o conciencia seguro que sí… Justamente es la conciencia, esas que muchos acallan a conveniencia,  la que debe mantenernos en el buen camino a pesar de las desventuras que nos depare la vida…

Feliz semana de Acción de Gracias y a seguir haciendo el bien sin mirar a quien…

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