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Cuando los hijos se van de casa

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Cuando los hijos se van de casa
Cuando los hijos se van de casa

Los padres que ven como sus hijos se independizan o se alejan durante un tiempo del hogar, suelen sentir un inevitable vacío que los pone en situación de melancolía e inseguridad… ¿cómo superar el síndrome del nido vacío?

La familia es como cualquier ser vivo: dinámica y cambiante. Y al igual que el individuo, atraviesa distintas fases en su desarrollo. Una de estas fases es cuando los hijos se van de casa, a lo que se le llama

“nido vacío”.

Los hijos no siempre se van de casa para casarse; a veces también lo hacen por el deseo de independizarse. Otras, por aspiraciones profesionales o formativas. Las maestrías, posgrados o las decisiones laborales hacen que el síndrome del nido vacío se presente.

Es importante estar consciente de que este momento llegará algún día. Muchas madres organizan su vida pensando exclusivamente en los hijos; están todo el tiempo al pendiente de ellos y no realizan actividades para ir desarrollándose como personas. Por eso, cuando los hijos se van de casa, dejan de sentirse imprescindibles y sienten un enorme vacío; pasan de estar ocupadas todo el tiempo a no saber qué hacer con su vida.

Durante esta etapa los padres suelen presentar sentimientos de soledad, búsqueda del sentido de la vida e, incluso, se cuestionan acerca de la relación de pareja cuando ésta se mantiene “por el bien de los hijos”. En esa etapa la familia se reduce y los padres vuelven a quedarse solos, como hace ya muchos años, pero envueltos en una relación diferente, pues ahora hay muchas más experiencias vividas.

Cuando los hijos se van de casa
Cuando los hijos se van de casa

Para que esta crisis emocional afecte lo menos posible, conviene aceptar la situación y prepararse para ella. Algunas sugerencias para vivir este proceso de una manera satisfactoria son:

• Asume que “nido vacío” significa ausencia de los hijos en nuestra vida cotidiana, pero también plenitud de espacio propio y exclusivo para el padre y la madre.

• Potencia el reencuentro con tu pareja llenándolo de cariño, diálogo y relaciones amorosas y sexuales satisfactorias para ambos.

• Recuerda que es natural que te sientas triste, vive con naturalidad el duelo de la pérdida.

• Reconoce los aspectos positivos de lo que acaba de concluir y de la etapa que inicia.

• Reorganiza tu tiempo de modo que dediques unas horas cada día al ejercicio físico, a las salidas y al entretenimiento.

• Ahora tienes más tiempo libre, propicia los encuentros con tus amistades que hace tiempo no ves.

• Desarróllate y crece a nivel personal y a nivel pareja con el mismo empeño que pusiste para que tus hijos se convirtieran en personas exitosas e independientes.

• Si tienes pareja, este tiempo lo puedes utilizar para enfocarte en él y viceversa. Podría ser una gran oportunidad para renovar la intimidad que una vez compartieron y concentrarse en su relación. Si eres madre soltera, utiliza este tiempo para renovarte y, por qué no, para buscar una pareja si lo deseas.

¿Cómo tomarlo?

El hecho de extrañar los hijos cuando se van y querer verlos más seguido es tan inevitable como normal. Pero eso no quita que la separación sea un proceso natural del crecimiento y maduración, producto de la buena educación que los padres les brindaron a sus hijos y que se deba tomar con paciencia y naturalidad.

Es tiempo de que los padres se dediquen más a ellos mismos, salgan, trabajen, compartan más tiempo con los amigos, se preocupen por su estética en mayor medida, etc.

El tiempo dedicado con pasión a los hijos durante años, puede transformarse ahora en diversión, entretenimiento, dedicación a sí mismo. Han pasado años de crianza, incluyendo serias crisis y grandes momentos de felicidad, tomar esta nueva etapa como un “premio” al esfuerzo realizado, no es una mala idea.

Y aun cuando sus hijos los necesiten, actuarán como si no los quisieran ¿por qué no dedican mejor el tiempo a disfrutar el resto de sus vidas? Deje atrás algunas de las preocupaciones que tenía cuando eran chicos y admita que ellos ya han crecido.

Pregúntese a sí mismo como quisiera estar respecto de su vida personal, sus amigos, sus hobbies, sus pasiones, trabajo, etc. como disparador del convencimiento para comenzar a disfrutar un poco más.

No sacrifique sus sueños y metas. Impóngase objetivos y sepa lo que quiere lograr. Continúe con proyectos interrumpidos de su vida que no pudo concretar por una u otra razón.

Identifique las razones por las cuales usted no puede lograr avanzar en sus proyectos, que lo hacen decir “no” cuando quiere decir “sí” y viceversa. Sea paciente y persistente. Por lo menos, tomará varios días obtener un cambio en la conducta y hacerla un hábito, y como mínimo seis meses, para que un hábito empiece a volverse una parte de su personalidad….pero vale la pena.

Recuerden siempre que separarse de los hijos y vivir la maternidad o paternidad desde otra perspectiva, es una etapa más del proceso de ser padres. Esta independencia entre padres e hijos no significa dejar de interesarse el uno por el otro, ni renunciar a la relación familiar. Simplemente es darle un nuevo sentido a la relación, esto permitirá un desarrollo satisfactorio tanto a los padres como a los hijos.

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