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Da de lo que tienes y recibirás de lo que careces…

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Tab Machado

Lo he dicho, lo digo y lo diré siempre, que vivir es un espectáculo tan fascinante que a veces quisiera no tener que pestañar para no perderme ni una centésima de segundo de lo que la vida me ofrece. Y mire que al escribir esto no estoy sentado en una cómoda y mullida silla, ni tengo una suntuosa casa con muebles caros, ni poseo un automóvil del año, elementos materiales que la humanidad se ha encargado de creer y hacer creer que son sinónimos de felicidad y de poder… En realidad vivo tan o más común que cualquiera y he sufrido tanto o más de lo que han sufrido muchos, sin embargo aun la vida me parece fascinante y digna de ser vivida con plenitud, sin perderme ni siquiera un solo cuadro que ofrece a mis ojos…

Esto es porque mis padres me enseñaron siempre a valorar las cosas por lo que sirven en realidad y no por lo que aparentan y a que no hay nada mejor en la vida que dar, sin esperar una recompensa a cambio.

¿Que ese pensamiento puede llevar a que mucha gente trate de abusar de ti? Si, es verdad, pero tú juzgas hasta cuando permites eso y, una vez que se termina, quien más sufre es quien deja de usufructuar tus valores… Por eso recuerda siempre que dar es una experiencia única que fortalece tu espíritu de una manera inigualable y que la avaricia, el individualismo feroz y el miedo a perder lo que tienes te ata de pies y manos y no te permitirá jamás disfrutar plenamente de lo que existe a tu alrededor…

Cuenta una fabula que un avaro vendió todo lo que tenía de más y compró una pieza de oro, la cual enterró a la orilla de una vieja pared y todos los días iba a mirar y admirar el sitio.

Uno de sus vecinos observó sus frecuentes visitas al lugar y decidió averiguar qué pasaba. Pronto descubrió lo del tesoro escondido y, cavando, tomó la pieza de oro, robándosela.

El avaro, a su siguiente visita, encontró el hueco vacío y jalándose sus cabellos se lamentaba amargamente. Entonces otro vecino, enterándose del motivo de su queja, lo consoló diciéndole: “da gracias de que el asunto no es tan grave. Ve y trae una piedra y colócala en el hueco. Imagínate entonces que el oro aún está allí. Para ti será lo mismo que aquello sea o no sea oro, ya que de por sí no harías nunca ningún uso de él”.

La fabula es muy clara: si tienes un bien y lo atesoras con miedo y egoísmo, sin hacer uso de él… entonces, ¿Para qué quieres el bien? Un amigo me ha dicho siempre que a él le gusta dar de lo que tiene, porque recibe de lo que carece… Una sabia forma de vivir ¿no te parece?

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