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De ilusiones también se vive

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Se cierra la primera década del siglo XXI y el mundo sigue andando como si nada, indiferente, inconmovible e insensible a los intentos del ser humano por encontrar el camino hacia la felicidad eterna… Quizás, como nunca, contamos hoy con avances científicos y tecnológicos que nos dan la sensación de superación, de avance y consolidación definitiva de la raza humana sobre la tierra, pero esa percepción queda rápidamente desvirtuada cuando nos enfrentamos a la cruda realidad del comportamiento y relacionamiento del hombre con su semejante. En ese rubro estamos como al principio de los tiempos: divididos por el afán de poseer o defender pertenencias, recelosos por no entender a los demás, enfrentados por la avaricia o el miedo y estableciendo vínculos solo por la necesidad de extender e imponer nuestro individualismo consuetudinario…

Así vamos, a los tumbos, buscando a tientas en medio de la oscuridad de la mente y el alma porque en nuestro ser interior parece habitar y predominar más el instinto que la inteligencia… Parece mentira pero, a pesar de tener el don de la palabra para comunicarnos nos resulta más fácil usar esa dadiva para ofender, atacar y denostar a nuestros semejantes que para crear un vínculo de unidad, concordancia y confraternidad. A pesar de tener capacidad de oír y entender, preferimos solo escucharnos a nosotros mismos. A pesar de tener sensibilidad la usamos solo para que se rinda ante nuestras necesidades personales y nuestra conveniencia. A pesar de tener razonamiento y creatividad, estas siempre han estado al servicio de nuestro ego y nuestra individualidad antes que sacarles provecho para el bien común.

¿Qué es lo que ha hecho el ser humano por su especie, al día de hoy, a pesar de tener el plus de la inteligencia? La respuesta lamentablemente nos debería poner rojos de vergüenza… porque a pesar de los prodigiosos avances tecnológicos y científicos que se poseen, aun hay desigualdad social, hambre en más de la mitad de la población,  guerras (increíblemente muchas de ellas por defender creencias religiosas), discriminación, odio racial e injusticias…

Un estudio que se denomina ‘State of the Village Report’ pone las cosas muy claras en cuanto a lo que ocurre en el mundo en la actualidad. El informe busca que logremos comprender de una forma fácil y amena las desigualdades que existen en el planeta. Si pudiésemos reducir la población de la Tierra a una pequeña comunidad de 100 personas, manteniendo las proporciones de hoy en día, allí vivirían: 57 asiáticos, 21 europeos, 14 del continente americano (todo) y 8 africanos. De ellos 52 serían mujeres y 48 hombres. 70 serían personas de color y 30 serían blancos. 70 no serían cristianos y 30 serían de esa religión.  De las 100 personas, 80 vivirían en condiciones infrahumanas y solo 20 acumularían la mayoría de las riquezas, se asignaría 83% de los fertilizantes al 40% de los campos de cultivo, los cuales pertenecerían a los habitantes más ricos y alimentarían tan solo a 27 personas, 30 tendrían siempre para comer, 50 padecerían de hambre y 20 sufrirían de mal nutrición, 1 persona estaría a punto de morir, 1 bebe estaría a punto de nacer. Solo 1 tendría educación universitaria y solo habría 1 persona con computadora.

Analizar nuestro mundo desde esta perspectiva tan comprimida nos permite reflexionar sobre nuestros logros pero aun podríamos llegar más lejos con el análisis… Por ejemplo el informe dice que, si te has levantado esta mañana con mas salud que enfermedad, entonces eres más afortunado que los miles de personas que no sobrevivirán esta semana. Si nunca has experimentado los peligros de la guerra, la soledad o las punzadas de la inanición, entonces estas por delante de 500 millones de personas. Si tienes comida en la nevera, ropa en el armario, un techo sobre tu cabeza y un lugar donde dormir, eres más rico que el 75% de la población mundial.

Si guardas dinero en el banco, en tu cartera y tienes algunas monedas en el cajón… ya estas entre el 8% más rico de este mundo y, si puedes leer este mensaje, eres mucho más afortunado que los más de 2.000.000.000 de personas en este mundo que no pueden leer. ¿Falta decir algo más?

Por eso surgen inevitablemente las preguntas…. ¿Qué tanto hemos avanzado? ¿Qué tan dispuestos estamos a resignar nuestro individualismo en bien de la humanidad? … ¿A dónde nos lleva este sistema de vida que hemos elegido? Todos decimos estar dispuestos a ayudarnos y buscar el bien común… pero hasta ahora, a través de toda la historia, esas intenciones han sido palabras huecas y sin sentido… ¿Cambiará eso algún día? Ojalá… aunque a juzgar por los hechos no debemos hacernos muchas ilusiones…

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