Deprisa, Deprisa

Tab Machado

Tab Machado

¡Alto! ¡Detengámonos un minuto por favor! Quisiera que alguien me diga cuál fue el cruel espíritu, duende, gnomo o espectro que nos robó los tres primeros meses del 2016… Ya estamos en abril, se ha consumido más de la cuarta parte del año y en verdad, al menos yo, no he tenido ni tiempo de paladearlo. Se ve que la palabra aburrimiento y todos sus sinónimos y acepciones no ingresan en mi léxico de vida o si no será que estos (la vida y el tiempo) corren impertérritos y deprisa, muy a pesar nuestro.

En verdad creo que, conforme avanza la humanidad, el tiempo se vuelve cada vez más escaso por la imperiosa necesidad de abastecer y satisfacer las mínimas necesidades básicas de nuestra existencia.

Como es una utopía pensar que en pleno siglo XXI podamos vivir de la caza, la pesca y/o la recolección, dado que para hacerlo uno invadiría inevitablemente tierras ajenas ya que el mundo se ha vuelto una cuadrícula de ajedrez donde cada pieza cuida celosamente su escaque, no nos queda más remedio que reducir, menguar o comprimir nuestro precioso tiempo para poder ganar nuestro sustento y, así, subsistir.

El gran tema es tener bien claro que el tiempo pasa inexorablemente para todos (ricos y pobres, altos y bajos, gordos y flacos, niños, jóvenes, adultos o ancianos) y que uno no puede concentrarse las 24 horas del día en correr únicamente tras el dorado refulgir de los valores materiales porque seguramente quedaremos presos de su poder que produce avaricia, una enfermedad que enturbia la vista y endurece tanto el corazón, que nos impide disfrutar de la vida por la angustia de perder lo atesorado.

Esto me hace recordar la historia del avaro que había acumulado una gran fortuna y se veía muy feliz pensando en el estupendo año que iba a pasar mientras hacía cábalas sobre el mejor modo de invertir su dinero. Pero, inesperadamente, se presentó ante él el ángel de la Muerte para llevárselo consigo… El hombre se puso a pedir y a suplicar, apelando a mil argumentos para que le fuera permitido vivir un poco más, pero el ángel se mostró inflexible.

“Concédeme tres días de vida y te daré la mitad de mi fortuna”, le suplicó el hombre. Pero el ángel no quiso ni oír hablar de ello y comenzó a tirar de él. “Concédeme al menos un día, te lo ruego y podrás tener todo lo que he ahorrado con tanto sudor y esfuerzo”, pero el ángel seguía impávido.

Lo único que consiguió el hombre avaro del ángel fueron unos breves instantes para escribir apresuradamente el siguiente mensaje: “A quien encuentre esta nota, quienquiera que sea, si tienes lo suficiente para vivir, no malgastes tu vida acumulando fortunas. ¡Vive! ¡Fíjate en mí! ¡Toda mi fortuna no me han servido para comprar ni una sola hora más de vida!”

Dice Eclesiastés 3:1/9 “Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”… “¿Qué provecho tiene el que trabaja de aquello en que se afana?” Vive tu vida a pleno, date tu tiempo, sonríe y dedica unas horas a tu mundo espiritual y a tu prójimo, porque la vida pasa deprisa, deprisa…

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