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Desapariciones increíbles e inquietantes…

Desapariciones increíbles e inquietantes…

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Traemos dos nuevas historias de desapariciones increíbles e inquietantes. La primera que le narraremos es ‘La nube que se llevó a 267 soldados’. Esto ocurrió durante la llamada Batalla de Gallipoli o Batalla de los Dardanelos, que tuvo lugar en la península turca de Gallipoli en 1915 durante la 1º guerra mundial y fue en este episodio de la guerra donde ocurrió una de las desapariciones masivas (267 soldados) más famosas y enigmáticas de la historia.

Entre marzo y agosto de 1915 las tropas aliadas trataban de conquistar la península de Gallipoli, Turquía. El 21 de agosto, al sur de la bahía de Suyla, 22 soldados neozelandeses pertenecientes al cuerpo de ingenieros observan desde una posición elevada cómo tropas del Comando Unido de Australia y Nueva Zelanda (CUANZ) intentaban tomar la cota 60.
A media mañana ven una densa nube de forma singular descender hasta cubrir el lecho seco de un río cercano a esa cota. Aparece entonces un batallón inglés, que sube por el lecho del río para ir a apoyar a la CUANZ.

Tres de los soldados neozelandeses relatarán posteriormente este incidente 50 años después, durante una reunión conmemorativa de la CUANZ. Documentos de la época corroboran que un batallón del regimiento Norfolk, el quinto, desapareció en Gallípoli durante un ataque, pero demuestran también que los tres testigos, tal vez por el tiempo transcurrido desde entonces, cometieron bastantes imprecisiones en su narración. Para empezar, ellos hablaban de un regimiento entero, no de un batallón; el hecho tuvo lugar el 12 de agosto, no el 21, y sucedió a 5 km del lugar que pensaban.

Lo cierto es que según los relatos los 267 soldados británicos continuaron su marcha, entrando en la nube. Pero no saldrían de ella nunca más. Nada más desaparecer el último de los ingleses en su interior, la nube se elevó suavemente para alejarse flotando poco a poco, en dirección contraria a la del viento

Es importante resaltar en esta historia que, aunque el 5º de Norfolk figura realmente como desaparecido, se dice oficialmente que en 1919 se recuperaron 122 de sus cadáveres y la ausencia de los otros 145 la explican los expertos por un fenómeno de putrefacción acelerada. Todo esto lleva a dudar del testimonio de los tres ingenieros neozelandeses, a quienes pudo haber confundido un efecto óptico o cuyos recuerdos pudieron verse distorsionados por el paso de los años y la sugestión mutua.

No obstante al día de hoy existen supuestas hipótesis que intentan descubrir porque el 5ª batallón del Regimiento Real de Norfolk, compuesto por 267 hombres, se desvaneció al atravesar una extraña nube, incluso está más que presente el tema de la abducción alienígena.

El testimonio de los 3 soldados neozelandeses  F. Richard (zapador), R. Newman (zapador) y J.L. Newman (soldado) acerca de lo que supuestamente ocurrió el 21 de Agoste de 1915 fue el siguiente: “El día había despuntado y estaba claro, sin nubes a la vista (…) Sin embargo, había quizás seis u ocho nubes en forma de ‘hogaza de pan’, todas parecidas, que flotaban encima de la cota 60.  Se pudo ver que, a pesar de un viento sur que soplaba con una velocidad de 6 a 8 km/h, estas nubes no cambiaban ni de lugar ni de forma.  Con respecto a nuestro punto de observación de una altura de 150 m, planeaban con cerca de 60 grados de elevación (1.200 m de altura).  Bajo este grupo y en posición estacionaria sobre el suelo, se encontraba otra nube parecida en cuanto a su forma, que medía cerca de 250 m de largo, 65 m de alto y 60 m de ancho.  Esta nube era extremadamente densa, hasta el punto de parecer sólida, y se encontraba a una distancia de entre 900 y 1.100 m del combate que se desarrollaba en el territorio ocupado por los ingleses.

Nuestra posición en altura dominaba la cota 60 por unos 90 m. Un poco más tarde, esta nube singular recubrió el lecho seco de un río, a menos que haya sido un camino encajonado y pudimos distinguir perfectamente sus costados y sus extremos mientras estaba posada sobre el suelo.  Como todas las demás nubes, era de color gris claro.  Se vio entonces que un regimiento inglés compuesto por varios centenares de hombres, el cuarto de Norfolk, remontaba ese camino o lecho de río hacia la cota 60.  Cuando llegaron hasta la nube, penetraron en ella sin vacilar pero ninguno de ellos salió para combatir sobre la cota 60.  Cerca de una hora más tarde, una vez que el último soldado hubo desaparecido en su interior, la nube se elevó muy discretamente del suelo y, como cualquier nube o neblina, subió lentamente hasta juntarse con las otras nubes que parecían “arvejas dentro de su vaina”.  Durante todo este tiempo, el grupo de nubes se había mantenido inmóvil, pero en cuanto la extraña nube que se había levantado del suelo alcanzó su mismo nivel, partieron todas hacia el norte, es decir, hacia Erada (Bulgaria).  Después de unos 3/4 de hora habían desaparecido”.

Colonia de Roanoke

La segunda historia es acerca de la Colonia de Roanoke, que fue una de las primeras colonias inglesas en América, fundada en 1587 por sir Walter Raleigh en una isla a la entrada de la sonda Albemarle, en Carolina del Norte. Se convirtió en una leyenda cuando sus habitantes, que fueron aproximadamente 117 colonos, hombres, mujeres y niños, abandonaron o desaparecieron misteriosamente en menos de tres años y sin que nadie sepa con certeza cuál fue su destino o qué motivó exactamente su partida, dando lugar a un misterio histórico que aún hoy perdura.

El proyecto de establecer un asentamiento estable en el Nuevo Mundo había partido de la iniciativa privada de sir Walter Raleigh, quien tras obtener el permiso de la reina organizó y financió toda la operación.

Lo primero que el gobernador White hizo al llegar a Roanoke fue intentar restablecer las relaciones con las tribus a las que habían agredido sus antecesores, aunque sus tentativas diplomáticas no tuvieron éxito. Como consecuencia, los colonos se sentían cada vez más inseguros y, para empeorar las cosas, los alimentos comenzaban a escasear.

Ante este panorama, White decide regresar a Londres a solicitar ayuda y víveres y lo hace arriesgando su propia vida al cruzar el Atlántico en una época del año desfavorable para la navegación. Lamentablemente, una vez en Inglaterra se queda bloqueado por la guerra con España, sin poder volver a Roanoke a pesar de hace todo lo humanamente posible. Pasarán tres largos años hasta que nuevamente logre desembarcar otra vez en la isla.

A su regreso, encuentra las casas de sus súbditos desmontadas y el lugar vacío. No hay signos de lucha ni un sólo resto humano a la vista. Sus compatriotas no han dejado ningún mensaje, tan solo la palabra “CROATOAN” grabada sobre un poste y algo más allá, en un árbol, una sílaba: “CRO”.

Existen varias hipótesis sobre lo sucedido con los colonos de Roanoke. Según una de ellas, habrían sido aniquilados por indios hostiles. Según otra, por los españoles. Otra especula con la posibilidad de que se hubiesen cansado de esperar la ayuda de White, intentando volver a Inglaterra por sus medios y perdiéndose en el océano. ¿La verdad sobre la desaparición? Esa no se sabe, solo que desaparecieron sin dejar rastros…

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