(Des)Propósitos de año nuevo

El año que inicia recién se empieza a desperezar pero la gente ya lo ha imaginado, concebido e idealizado de forma completa… Es que es común y tradicional terminar el año viejo e iniciar el nuevo con una multitud de propósitos para mejorar la vida cotidiana y que el éxito colme nuestras perspectivas futuras.

Desde pequeñas y sencillas pretensiones hasta grandes y ambiciosos proyectos, todo cabe y se vale en las propuestas y promesas cargadas de ilusión para el año que inicia: comenzar un negocio, ser más responsable, empezar a ahorrar, bajar de peso, dejar de fumar o tomar alcohol, encontrar pareja, estudiar, pasar más tiempo con la familia, viajar y miles de propuestas más son proferidas o pensadas mientras se realiza el conteo regresivo del tiempo que falta para el año que inicia. Muchas de ellas (la gran mayoría) como carecen de sustento o de realismo fenecen de inmediato, otras duran lo que dura un lirio (así decían en mi pueblo) y otras se mantienen como ilusión todo el año pero no se trabaja para lograrlas, así que volverán a ser propósitos de fin de año nuevamente allá por diciembre y todos los diciembre que aún quedan por venir. Pocos… realmente muy pocos propósitos tendrán la posibilidad de prosperar y concretarse, solo aquellos que son sostenidos por una base sólida, perseverancia constante y trabajo metódico, algo que solemos no tomar en cuenta al idealizar nuestros objetivos.

Esto me hace recordar un cuento milenario que narra que un zorro miró su sombra al amanecer del día e, ilusionado, se dijo: “hoy me comeré un camello y pasó toda la mañana buscando dromedarios. Para el mediodía volvió a mirar su sombra y se dijo: “mejor creo que me comeré un ratón”…

Al igual que como relata la fábula, de ilusiones vanas e infundadas suele vivir el ser humano, creyendo que basta tan solo con mencionar sus propósitos para que estos se concreten por generación espontánea. El tema es que en realidad, aunque queramos engañarnos, sin fundamentos, trabajo, perseverancia, paciencia y mucha fe, es muy improbable que se puedan materializar nuestros sueños tan solo porque el almanaque de vueltas una vez más, como siempre… Si no hay verdadera determinación, las endebles intenciones idealizadas se van convirtiendo, con el paso de los días, en raquíticos despropósitos que se llevan como lastre en el espíritu y el alma el resto del año. ¿En verdad quieres lograr tus metas? Pues entonces trabaja realmente para conseguirlas sin importar cual es el día del año. Recuerda siempre que de ti y solo de ti depende que se hagan realidad tus sueños, ya que el hombre es el propio arquitecto de su destino. ¡Vamos por todo!

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