Dichos y refranes… bien dichos

Querido lector gracias por estar siempre con nosotros en Ultimas Noticias, hoy leeremos algo acerca de una riqueza que se ha ido perdiendo y que se conocen como refranes, dichos o como usted quiera llamarlos. Expresiones que nacieron hablando de los temas más diversos, desde aspectos cotidianos hasta los más existencialistas y se han transmitido de generación en generación.

Según algunos especialistas, el conjunto de dichos y refranes han enriquecido la lengua española a lo largo de los siglos hasta alcanzar la actualidad. Hoy reflejaremos aquí algunos de los más utilizados y, como son tantos, no estará de más comenzar con este por todos conocido: “Las Cuentas Claras y el Chocolate Espeso”… o sea llamar a las cosas por su nombre. Cuando el monje español fray Aguilar envió desde América las primeras muestras de cacao a sus compañeros de congregación para que las dieran a conocer fueron tiempos en que en la Iglesia se debatió entre si la bebida rompía o no el ayuno pascual, al tiempo que el pueblo discutía sobre cuál era la mejor forma de tomarlo: espeso o claro. Para unos el chocolate se debía tomar muy cargado de cacao, chocolate espeso o “a la española”;  otros se inclinaban por la forma “a la francesa”, más claro y diluido en leche.

Finalmente ganaron los que se inclinaron por el chocolate “cargado” y se acuñó la frase “las cuentas claras, y el chocolate espeso”, para llamar a las cosas por su nombre…

Aquí hay uno más, seguro que lo conoce usted: “Hay gato encerrado” y se dice cuando desconfiamos de alguna cosa o nos da en la nariz que hay algo turbio en algún asunto, alguna causa o razón oculta. Para encontrar el origen de esta expresión debemos trasladarnos a los siglos XVI y XVII cuando se puso de moda llamar “gato” a la bolsa o talego en que se guardaba el dinero. Así nació el dicho “Hay Gato Encerrado”.

Otro dicho más: “Dormirse en los laureles”, referente a alguien que se ha relajado, descuidado, ha dejado de hacer algo que debería o lo está haciendo pero con desgana y poca eficiencia. Esta expresión o dicho nace en la época del Imperio Romano o poco antes.

Antiguamente, a los poetas, emperadores y generales victoriosos (incluso aquellos gladiadores que se ganaban la libertad en la arena o los atletas triunfadores en los juegos) se les coronaba con guirnaldas confeccionadas con hojas de laurel. Después de haber conseguido el triunfo y el reconocimiento general, esa persona dejaba de trabajar y esforzarse y se dedicaba a “vivir de las rentas”, diciéndose entonces que se “dormía en los laureles” (de su corona)…

Aquí otro dicho mas: “Dar gato por liebre”, engaño malicioso por el que se da alguna cosa de inferior calidad, bajo la apariencia de legitimidad. Antiguamente, las posadas y fondas gozaban de una dudosa fama sobre la calidad de sus comidas y de ahí nace el dicho conocido como “dar gato por liebre”.

Y aquí otro dicho más: “Las Paredes Oyen”, que es señal de advertencia para que se tenga cuidado con lo que se dice en determinado momento y lugar. Procede de Francia, del tiempo de las persecuciones contra los hugonotes que culminó en la histórica “Noche de San Bartolomé”, episodio sangriento de las luchas religiosas que asolaron en la segunda mitad del siglo XVI. Cuentan que fueron la reina Catalina de Medici, esposa de Enrique II, rey de Francia y el duque de Guisa, quienes con el fin de poder escuchar a las personas de las que más sospechaban, mandaron construir conductos acústicos secretos en las paredes de sus palacios y así prevenir cualquier conjuro que se estuviera tramando en su contra. Así, cuidado porque “las paredes oyen”.

Hay muchos dichos más como: “A río revuelto ganancia de Pescadores”, “Al que madruga Dios lo ayuda” y muchísimos más… lo bueno es poder aprender de todos ellos…

 

 

 

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