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El amor: ¿tiene fecha caducidad?

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El amor tiene fecha caducidad
El amor tiene fecha caducidad

¿Cuánto dura el amor? ¿Ya no es eterno como creíamos? Para los científicos es sólo una reacción química del cerebro ante estímulos

Un estudio llevado a cabo en el Reino Unido dice que el amor termina después de 10 años y 11 meses. Pasado este tiempo, el aburrimiento y la rutina comienzan a hacer mella en la relación. La falta de apetito sexual y la ausencia de detalles románticos son los principales síntomas. El 20% de los encuestados reconoció que su vida sexual había alcanzado un ‘punto muerto’ y que no se

mostraban entusiasmados con la idea de hacer el amor. Un 25% de las 3.000 parejas investigadas por expertos en Reino Unido confesó que su matrimonio había perdido intensidad porque habían dejado de salir juntos o tener detalles románticos.

El 20% reconoció que su vida sexual había alcanzado un ‘punto muerto’ y que no se mostraban entusiasmados con la idea de hacer el amor. Además, el 12% de los consultados no era capaz de recordar cuándo había recibido el último piropo por parte de su compañero. Otro dato significativo: el 60% tampoco recuerda cuál fue el principal motivo por el que contrajo matrimonio.

En México, en cambio, expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) que analizaron las implicaciones neurológicas del amor dicen que dura máximo cuatro años y se caracteriza por ser un “estado demencial temporal”.

El amor debe distinguirse del apego y del atractivo sexual, porque el enamoramiento activa sustancias químicas en el cerebro que ocupan todas las neuronas y no se puede sino pensar en el ser amado, afirmó en un comunicado Georgina Montemayor Flores, de la Facultad de Medicina de la Unam.

Montemayor, que dirige un grupo de investigación sobre el tema, explicó que cuando un individuo se enamora “se accionan las zonas que controlan emociones, como el tálamo, la amígdala, el hipotálamo, el hipocampo, el giro singulado y las partes del sistema límbico”. Este estado físico químico también acaba, aseguró la especialista.

“Suele durar un máximo de cuatro años o hasta que aparece otro ser que despierta esa pasión romántica y sólo pervive el apego o la compañía hacia una persona”, afirmó.

En la medida en que piensa recurrentemente en la misma persona, la condición sicológica del enamorado puede ser comparable “con un estado obsesivo compulsivo”, sostuvo Montemayor.  Ello lleva a la especialista a concluir categóricamente que “sólo se puede estar enamorado de una persona a la vez”, al contrario del apego o del deseo sexual.

En sus inicios, el amor deviene en una obsesión de tales dimensiones “que las personas dejan de ser productivas (…) de hecho las grandes obras de arte nunca se crearon cuando los autores estaban apasionados, sino después, en el proceso del desamor”.

El amor tiene fecha caducidad
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La especialista en anatomía precisó que las personas entran y salen de ese estado de enamoramiento porque el cerebro no podría resistir tanto desgaste si se mantuviera así constantemente.

“Lo asombroso es que el encéfalo se acostumbra a las sustancias liberadas, por lo que en su caso, está a la espera de que otra persona inicie este proceso”, puntualizó.  “Aunque ello no tiene sustento moral, le sucede a todos los humanos”, agregó.

Sin embargo, advirtió que el amor romántico “es tan fuerte como el impulso de ingerir alimentos o tener sed, se puede controlar en las primeras etapas, pero una vez activado es imposible detenerlo inmediatamente, aunque es temporal”.

En cambio, desenamorarse de una persona, según la investigadora mexicana, se explica en que el cerebro aumenta los niveles de oxitocina, la llamada hormona del apego, “incompatible con la pasión romántica, que se convierte en el cariño familiar”, dijo.

Para la experta “el amor tiene un precio. Por principio, se pierde la libertad y también se vuelve dependiente de otra persona, por ello, se debe recordar que el desamor libera”.

¿Cuánto dura el amor? ¿Diez años como dice el estudio Británico o cuatro como dice el estudio de la UNAM? ¿Ya no es eterno como pensábamos? Los científicos explican el amor como una reacción del cerebro que se produce ante ciertos estímulos químicos, ¿pero realmente es sólo eso?  Esta visión tan poco romántica del amor contradice la realidad de muchas parejas o la nuestra propia. Desterrar el amor y desmitificarlo contradice la realidad de nuestros sentimientos. Los ejemplos son múltiples, vemos a nuestro alrededor experiencias maravillosas de amor y de entrega, a veces en nuestros padres o familiares, en amigos o en nosotros mismos. Aunque no se puede contradecir a tan destacados científicos, sí se puede pensar que no todo se reduce a procesos neuroquímicos, sino que hay algo más que no se puede medir ni cuantificar.

Y es que el amor es un proceso que se desarrolla con el tiempo y por lo tanto sufre todo tipo de transformaciones. Ponerle fecha de caducidad o negar su permanencia resulta demasiado simplista. Además, indudablemente es necesario cuidarlo y mimarlo. El Dr. Enrique Rojas, especialista en terapia de pareja, afirma que “existe el amor construido y trabajado día a día, sostenido en cosas pequeñas, en apariencia imperceptibles, pero que constituyen la base del amor. Es una verdadera labor en la que uno corrige las pequeñas o grandes deficiencias de su conducta y crea un espíritu fortalecido”.

Pablo de Tarso decía hace 2000 años: “El verdadero amor nunca muere”. Honoré de Balzac, gran conocedor del alma humana, se hacía esta pregunta: “¿Alguna vez se deja de amar? Hay gente que ha muerto y yo siento que aún ama”. Pascal, el gran filósofo francés, intuyó hace cuatro siglos que había algo que no se podía cuantificar y dijo: “El corazón tiene razones que la razón desconoce”.

Si se quiere que el amor perdure se debe de entender que la pareja es una tarea compartida, un trabajo, un esfuerzo y una construcción cargada de complejidad. En ella se ligan las vivencias de ambos, las formaciones culturales, las visiones emocionales y las percepciones vitales. Todo lo que ha dicho, hecho y sentido uno en cualquier instante de su vida, pasa a ser parte del otro. Tener pareja implica una renuncia, una exclusión de otras opciones y la hipoteca de todo lo pernicioso que distraiga su atención. Solo atendiendo estos detalles se podrá construir un amor que perdure tanto como uno mismo quiera…

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