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El Ángel protector

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El Ángel protector

¿Quién no ha escuchado alguna vez historias extrañas que dicen haber ocurrido en nuestros propios pueblos? Las leyendas urbanas son fábulas populares que corren de boca en boca como si fueran ciertas…


Esta leyenda proviene de Orizaba, Veracruz y es una verdadera tradición que todos conocen en el área ya que, a partir de un triste incidente en el que muere una niña en un incendio, un torrente de situaciones misteriosas comienzan a suceder….

La leyenda, emparentada con la realidad y que se ha convertido en uno de las narrativas preferidas de Orizaba cuenta que, aun actualmente, existe en el cementerio Juan de la Luz Enríquez en Orizaba, un sepulcro dónde se erige un impresionante monumento en el que se ve un ángel observando a una pequeña la cual se encuentra recostada en su cuna.

El sepulcro se encuentra allí desde el año 1908 ya que en esa época existió una familia en Orizaba que sufrió la pérdida de una pequeña de 2 años a causa de un incendio accidental. La niña se llamaba Ana María Dolores Segura y Couto y el accidente luctuoso fue una de las tragedias más tristes y comentadas en el área, a comienzos del siglo XX.

El cariño que los padres profesaban por la niña era tan grande que decidieron mandar a realizar un sepulcro tan peculiar como único. Éste consiste en una escultura realizada en mármol de carra, en la que se figura el tamaño y las medidas reales de la niña, al igual que su fisonomía. En realidad  tan reales que parece que en algún momento podría cobrar vida.  El sepulcro se completa en su monumental obra, con un gran ángel que tiene las alas extendidas dándole así protección eterna a la niña.

Lo particular del sepulcro y lo que alimenta los cuentos y la leyenda del Ángel protector es que los cuidadores del cementerio y las personas que

Ángel
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acuden a “curiosear” el monumento, atraídas por la singular historia, aseguran que los ojos de la niña siguen a las personas que caminan cerca de ella y que en algunas noches adquieren una luz propia y un brillo sobrenatural que se ven claramente a la distancia.

Las historias se entretejen y otras personas indican que el mismo ángel cambia de lugar de tal modo que la luz del sol no afecta jamás el rostro de la niña, quien siempre tiene los ojos protegidos por una sombra que emana de la figura protectora. También cuenta el mito popular que Ana María , la niña  allí enterrada, después de más de 100 años de su muerte y cuando su ángel duerme, se levanta de la tumba y deambula por el panteón buscando a sus padres, tomando flores de los puestos cercanos y dulces y juguetes de las casas vecinas del cementerio.

Normalmente quien visita a esta niña y su ángel son turistas y se sabe que ya no tiene ningún familiar que la sobreviva y que se encargue del mantenimiento de su tumba o de llevarle diariamente las flores que ostenta, por lo que su conservación y que a diario tenga flores sigue siendo un gran misterio que refuerza todas las leyendas que de ella se han tejido…

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