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El brahman, el tigre y  el chacal
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El brahman, el tigre y el chacal

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Carlos Rojas
Carlos Rojas

Querido lector gracias por leer Ultimas Noticias hoy me encontré un cuento anónimo de la India y creo que nos dejará una buena lección. Un brahmán caminaba por un bosque, cuando oyó una voz  suplicante: “hermano brahmán, sácame de aquí”, era un tigre, prisionero en una caja de bambú.

El brahmán  preguntó: “hermano tigre, ¿prometes no hacerme daño si abro la puerta de la jaula?” “prometido”, contestó el tigre “¡No te pagaré nunca este favor!”

El brahmán abrió la puerta de la jaula y el tigre quiso devorarlo.  El brahmán suplicante le dijo: “Hermano tigre, prometiste no hacerme daño, te he salvado la vida”. “Ah”, exclamó el tigre, “esas son promesas y ahora tengo hambre”.?Así que se dispuso a darle una dentellada al brahmán, quien insistió: “Hermano tigre, te he salvado la vida,  concédeme preguntar a las tres primeras cosas que encontremos si es justo que  me devores”. El tigre, de mala gana, aceptó y caminando por el bosque encontraron una higuera y el brahmán le dijo: “Hermana higuera, ¿estimas justo que el tigre quiera devorarme cuando yo lo salvé de su jaula?”

“El hombre es ingrato”, respondió la higuera, “en el verano coge mis frutos y goza de mi sombra, llegando el invierno quiebra mis ramas y las echa al fuego. ¡QUE EL TIGRE SE COMA AL HOMBRE!”

Al oír esto el tigre se abalanzó sobre el brahmán, pero éste lo contuvo: “Hermano tigre, aún nos faltan dos a quienes consultar; ya lo prometiste”. De mala gana el tigre consintió y  reanudaron su camino.

A poco andar se encontraron un búfalo, y el brahmán le preguntó: “Hermano búfalo, ¿estimas justo que el tigre quiera devorarme cuando yo lo he salvado de su caja?” y El búfalo, respondió: “El hombre es desagradecido. Cuando soy joven se sirve de mí para  arar y cultivar su tierra y cuando estoy viejo no me da de comer y me abandona a mi suerte. ¡QUE EL TIGRE SE COMA AL HOMBRE!” Al oír esto el tigre se abalanzó sobre el brahmán y éste volvió a rogarle: “Hermano tigre, aún nos falta uno por consultar; tú lo prometiste. De mala gana consintió el tigre y ambos se pusieron en camino y  divisaron  un chacal, así que el brahmán le preguntó: “Hermano chacal, ¿es justo que el tigre quiera comerme cuando yo lo salvé de su caja?”

“¿Caja? ¿De qué caja me estás hablando?”, exclamó el chacal. El tigre se impacientó y exclamó irritado: “¡Se trata de una caja de bambú en la que yo estaba prisionero!” “No  comprendo porque no podías salir de la caja de bambú”, dijo de nuevo el chacal. “Pues, ¡porque estaba cerrada!”, contestó el tigre, cada vez más furioso con la demora. “¿Y tratándose de una sencilla puerta no la podías abrir? ¿Qué te lo impedía?”, volvió a preguntarle el chacal y añadió, “creo que lo mejor es que me lo expliques allá mismo”.

Así que el brahmán, el tigre y el chacal fueron a donde estaba la jaula de bambú. Una vez ante ella, el chacal miró con aire perplejo alrededor de la jaula y dijo: “Hermano tigre, muéstrame cómo estabas  cuando te encontró el brahmán y el tigre dio un salto dentro de la caja.

“No comprendo bien, hermano tigre”, observó el chacal, “cómo estaba la puerta para que no pudieras salir”. “En esta forma”, rugió el tigre, cerrando de un zarpazo la puerta y bajando la aldaba. “¿De manera que la puerta estaba cerrada?”, le preguntó con aire inocente el chacal y dirigiéndose al brahmán, le dijo: “Pues bien, hermano brahmán, corre ahora la aldaba y déjala tal cual la encontraste y no vuelvas a escuchar al tigre cuando te suplique que lo pongas en libertad”…

Es un cuento que nos enseña  mucho. El brahman, el tigre y el chacal… gracias por leer Ultimas Noticias.

 

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