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El espejo…

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Tab Machado

¿Qué es lo que más le gusta al ser humano? Hablar de sí mismo y de sus logros pero, cuanto más grandilocuentes son sus dichos, menos fecunda y exitosa ha sido su vida.

El hombre de éxito, aquel que se supera día a día, en realidad no necesita andar pregonando sus virtudes y bondades, ya que estas van inmersas en la persona y

brillan con luz propia, sin necesidad de ponerle ‘luces extras’.

Sin embargo aquel que no desaprovecha oportunidad para hablar sobre sí mismo y sobre sus logros, en realidad lo que está haciendo es cubrir su vida con un oropel que, en realidad, no existe.

Es que, en una sociedad tan competitiva y elitista, el ser humano quiere demostrar a toda costa que tiene éxito, para poder ser aceptado en los círculos que quiere frecuentar. De esta manera la sociedad se va nutriendo, cada día más, de personas narcisistas que tienen por único motivo ponderarse a ellos mismos o a las tareas que desarrollan.

En una palabra, sin quererlo el hombre vuelve a la etapa de la niñez en la cual dirige todas sus energías a la satisfacción de sus necesidades, siendo incapaz de reconocer un mundo distinto a sí mismo y descargando toda su energía libidinal en su propia persona ya que, para él, el mundo exterior no existe.

Lo peor es que esa postura del hombre se caracteriza por un patrón grandioso de vida, este se expresa en fantasías o modos de conducta que incapacitan al individuo para ver al otro, el mundo se guía y debe obedecer a sus propios puntos de vista, los cuales considera irrebatibles, infalibles y auto-generados.

Las cosas más obvias y corrientes, si se le ocurren a él o ella, deben ser vistas con admiración y se emborracha en la expresión de las mismas, pero si a los demás se les ocurre la idea la desechan por común.

Hay en el Narcisista una inagotable sed de admiración y adulación, esta última lo incapacita para poder reflexionar e incluso pensar. Vive más preocupado por su actuación, en cuanto a la teatralidad y reconocimiento de sus acciones, que en la eficacia y utilidad de las mismas, ya que su visión es el patrón al cual el mundo debe someterse.

El ser humano recae cada vez más frecuente en esta conducta, aún cuando pueda poseer una aguda inteligencia, ya que esta se haya obnubilada por la visión grandiosa de sí mismo y por su hambre de reconocimiento.

Lamentablemente el hombre, cuando se mira al espejo, no le gusta lo que allí ve y entonces magnifica lo que en realidad no existe. Mientras siga así la humanidad, mas lejos estaremos de ver un mundo diferente y unido, que mire por los logros de todos y no por el bien de unos pocos…aunque la imagen que veamos en el espejo no nos sonría como nosotros quisiéramos…

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