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El hechizo de Blaise Pascal

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Blaise Pascal
Blaise Pascal

Las leyendas urbanas son fábulas populares que corren de boca en boca como si fueran ciertas…

Clermont, Francia, año 1624, en una mansión digna de un gran notable de provincias, viven los Pascal que tienen un hijo varón, Blas, que ya ha cumplido su 1er año. La Señora Pascal es una mujer joven, piadosa y muy caritativa. Con regularidad distribuye limosnas a mujeres pobres

de la ciudad,  a quienes recibe en su domicilio para proporcionarles comida, ropa y un poco de dinero. Entre ellas hay una que dicen que es bruja. A pesar de los rumores la Señora Pascal, que no cree en esas maledicencias, la sigue recibiendo.
Un día el pequeño Blas Pascal empieza a no tener buena salud y va empeorando a medida que pasa el tiempo. Ha caído en una especie de languidez que lo va consumiendo lentamente y amenaza seriamente su vida. Su decaimiento tiene dos reacciones extraordinarias: no soporta ver el agua… tan solo un vaso le provoca automáticamente terribles convulsiones y no tolera ver a sus padres juntos. Puede abrazar a su padre, recibir caricias de su madre pero, desde el momento en que ve a ambos  juntos, sufre violentos ataques de cólera, grita, se agita con violencia y se ahoga.

Cuando cumple 2 años, su estado empeora paulatinamente y los ataques se hacen cada vez más peligrosos para su salud, amenazando con provocarle la muerte. Los médicos no encuentran explicación a sus males y han desistido en sus vanos intentos de curarle con fármacos, sangrías y purgas.

Surgen entonces rumores de que la “bruja” es la culpable de los males del pequeño y se le acusa de haber hechizado al niño… Esteban Pascal convoca a su oficina a la mujer con el fin de esclarecer el asunto. Esta protesta con vehemencia al comunicársele de lo que se le acusa, achacando a “mentiras y envidias” de los demás todo lo que se dice sobre ella. Asaltado por la duda, Pascal le previene que si esos rumores llegaran a comprobarse, él se encargaría de hacerla colgar…

Ante su sorpresa, la mujer se lanza a sus pies y le dice: “¡es cierto! He hechizado a su hijo. Pero la culpa es suya, porque  no quiso ocuparse de mi juicio cuando se lo pedí y me he vengado… Ahora veo que ama a su hijo y estoy apenada… Pero el mal que he echado es de muerte. Ahora, si no me denuncia puedo salvarle. Puedo desviar el maleficio sobre otro”. Entonces Esteban Pascal respondió: “jamás permitiré que muera otra persona”. “Puedo echar el mal sobre una bestia”, dijo la bruja y ante la propuesta, el magistrado consintió y le dio un gato para que deshiciera su maleficio.

Blaise Pascal
Blaise Pascal

Al caer la noche, la bruja vuelve al domicilio de los Pascal con una cataplasma indicando que hay que aplicarlo sobre el vientre del pequeño Blas. Se procede pues a su aplicación y el padre marcha, confiado al palacio de Justicia.

Cuando vuelve a su casa, a eso del mediodía, encuentra a su mujer y criados llorando desconsolados. Blas Pascal ha muerto en su cuna. Terriblemente entristecido y con lágrimas en sus ojos, el padre sale de la habitación de su hijo fallecido y se topa con la bruja. Le propina un violento empujón que hace caer a la mujer, pero esta se levanta y le dice: “No se enoje. Olvidé decir que su hijo parecerá muerto hasta la medianoche. A las doce resucitará”…

El niño no tenía aliento, su pulso era imperceptible y se iba enfriando. Como la esperanza es lo último que se pierde, el padre recomendó que no le amortajaran ni le pusieran en un ataúd… Había que esperar.

El matrimonio veló el cuerpo aparentemente sin vida del pequeño Blas hasta las 12 de la noche y se estremecieron al ver a su hijo bostezar. Inmediatamente le hicieron friegas y le calentaron para reanimarle, sin embargo el pequeño Blas no parecía consciente y seguía sin abrir los ojos. Por fin, sobre las 6 de la mañana despertó y, al ver a sus padres juntos e inclinados sobre su cama, volvió a sufrir convulsiones. Constatan amargamente que no se ha curado.

A pesar del pesimismo y tras varios días, observarán lentos progresos en la salud de su hijo, quien acabará por jugar entre los brazos de su madre con un vaso de agua… Al cabo de 2 semanas, soporta muy bien y hasta con una sonrisa, la presencia de sus padres juntos delante de él. Al cabo de 3 semanas, su languidez desaparece. Retoma paulatinamente fuerzas y su salud física evoluciona favorablemente. Blas Pascal vivirá….

Conclusiones: Blas Pascal, el famoso matemático autor de “Pensamientos”, fallecería a los 39 años de una enfermedad inexplicable aún hoy día. A lo largo de su corta vida se quejó de constantes malestares extraños: sensación de vacío, alucinaciones y migrañas.  Este relato, por lo menos increíble, fue escrito por una mujer de toda confianza, Margarita Périer, su sobrina, que profesó en el Convento de Las Solitarias de Port-Royal.

A sus 11 años, Blas Pascal escribió un tratado sobre la vibración de los sonidos… A los 12, descubriendo la geometría, encuentra la 32ª propuesta de Euclides y los 16, escribió su “Ensayo sobre los cónicos”. Su vida, así como su muerte, se vio rodeada de un gran misterio que contamos en esta leyenda urbana…

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